mié. Ene 14th, 2026

Roel Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 14, julio, 2023

Los analistas en general dan por hecho que la contienda electoral del próximo año será entre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, olvidando que están en un proceso interno al que todavía le falta más de un mes para terminar y que, así como han emergido estas dos figuras, también pueden decaer. 

Ejemplo de esos vaivenes es cómo precisamente hasta hace poco se consideraba que en el Frente Amplio Opositor el candidato más seguro era el senador Santiago Creel y en poco más de 30 días, de forma súbita irrumpe, inunda las redes sociales, concentra la atención de propios y extraños, y le arrebata la agenda política al propio presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, la senadora Xóchitl Gálvez.

En la acera de enfrente la exjefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, fue la primera en iniciar la precampaña o campaña y de forma ininterrumpida ha encabezado las diferentes encuestas, creció y se posicionó antes y mejor que las otras corcholatas, pero ya tiene algunas semanas que su crecimiento ha sido menor en comparación al que registran Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, lo que nos abre más de un escenario posible.

Xóchitl Gálvez entra a la sucesión como outsider, es decir, como si no fuera parte del stablishment político actual, aún y cuando ha ocupado distintos cargos gubernamentales.

Luego de no dejarla entrar a Palacio pese a la orden del juez, la respuesta de Xóchitl, “No le saque, presidente” detonó un coro de encabezados y mensajes de apoyo en todas las redes sociales y el resto es historia, hoy existe un tira-tira entre el presidente y la senadora, de alguna u otra forma, Andrés Manuel le abrió la puerta y la ubicó en calidad de interlocutora válida, al grado que algunos analistas políticos se preguntan si en realidad fue un error o parte de una estrategia de largo alcance para desgastar a quien se perfilaba, por el carisma presentado, para ser una contendiente con posibilidades de ganar la CDMX en el 2024.

Por nuestra parte, pensamos que se abre más de un escenario posible, porque en el caso de una elección presidencial no solo se requiere de carisma, sino de una estructura mental, emocional y material, además de una formación para enfrentarse a los retos de una campaña, sobre todo de una tan larga como la que eventualmente enfrentaría Xóchitl Gálvez durante el tiempo que falta para las elecciones del próximo año.

Carisma, indudablemente lo tiene, la duda está en otra parte, porque hasta ahora no ha enfrentado tropiezos, habría que analizar cómo reaccionará la senadora Gálvez de continuar la metralla y el desgaste que realizará AMLO y sus súbditos, que caiga en la trampa, cometa el primer error y la prensa o las redes no le sean favorables.

Es cierto que aún no son los tiempos de presentar propuestas de gobierno, habrá espacio para ello y el INE puede cobrar caro un error de ese tipo, equivalente a realizar una campaña adelantada que puede llevar consigo el impedimento de una posible candidatura.

Sin embargo, no se aprecia una idea de gobierno, un proyecto de país que por lo menos se entrevea en sus intervenciones públicas. Estamos conscientes de que por ahora se trata de posicionar la marca Xóchitl con miras a una campaña en la cual las emociones y no las razones prevalecerán.

No obstante, consideramos que aún sin hacer propuestas abiertas o concretas, en sus respuestas a las preguntas que cotidianamente le hacen los medios que cubren sus actividades, se comenzaría a vislumbrar el país que desea construir, como por ejemplo lo hace Enrique de La Madrid, quien en sus intervenciones deja claro su idea de país.

De la Madrid ha insistido en integrar a México en un mundo en el que la globalización, en su nueva versión, presenta ciertas exigencias a quien desea crecer, sean las personas o los países. El exsecretario de Turismo muestra esa estructura que por ahora no se le nota a Xóchitl, aunque tenemos claro que no ha tenido los reflectores, ni tiene el carisma de ella.

El cuestionamiento es si Xóchitl primero, tendrá los arrestos, la determinación y la estructura mental y material, para lograr la candidatura del Frente Amplio y segundo, si en caso de ser la candidata de la oposición tendrá la preparación para enfrentar al presidente y su candidato o candidata en la campaña y en el proceso post electoral.

También se puede cuestionar a Sheinbaum porque su crecimiento en las encuestas se detuvo, parece ser que llegó a su tope, le han afectado los problemas del Metro, las inundaciones, las protestas de los trabajadores de la Salud de la CDMX, asignaturas que dejó pendientes, y quienes conocen de esto saben que de ahí solo sigue una curva descendente, lo que podría abrir un escenario muy distinto al que hoy se prevé, un escenario en el cual pudieran ser Adán Augusto, quien ha estado creciendo y Xóchitl o Adán Augusto con Enrique de la Madrid, quien refleja una imagen académica, segura y la visión de que un mejor México es posible, quienes se disputen la presidencia de la República.

Es un escenario que hoy se presenta como poco probable, es cierto, pero cuando nos enfrentamos a un contexto tan voluble, no se puede descartar una situación como esta.

Falta mucho y muchas variables pueden sufrir cambios, así que como se dice por ahí, más vale ser historiador que profeta.

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