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Roel Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 21, abril, 2023

Uno de los artistas de mayor trascendencia a nivel mundial es el puertorriqueño Bad Bunny, el conejo malo, quien, según algunos analistas del mundo del espectáculo, está redefiniendo la música, él era hasta hace unos días, el rey de Spotify.

De pronto Bad Bunny fue noqueado por un “Peso Pluma” que apenas aparecía en el horizonte musical de nuestro país, lo cual nos muestra lo efímero que es la fama y lo frágiles que son los liderazgos en todo tipo de situaciones.

El cantante y la figura de “Peso Pluma”, un joven de 23 años, con apenas estudios de preparatoria, es hoy referente de la música mexicana, de corridos tumbados, gracias a su talento y en solo unos cuantos meses proyectó su imagen de la nada al estrellato.

El joven cantante de Zapopan, Jalisco, dejó atrás no solo a Bad Bunny, también a otros famosos de la música norteña y a pioneros de los corridos tumbados como Natanael Cano, Luis R Conríquez, Junior H, Grupo Firme, Carin León y Grupo Frontera por mencionar solo algunos.

Ya lo ha señalado Moisés Naím, uno de los intelectuales más destacados del mundo según distintas publicaciones, en su libro “El fin del poder” señala lo difícil que es acceder al liderazgo de distintos tipos y lo fácil que resulta perder tal liderazgo. Naím señala “En el siglo XXI, el poder es más fácil de adquirir, más difícil de utilizar y más fácil de perder.“

Valga el golpe sobre la mesa que ha dado Peso Pluma y las palabras de Naím para hacer un símil, una reflexión acerca del futuro de las elecciones en nuestro país y de los punteros en la sucesión presidencial.

Hasta hoy, los analistas, o algunos de ellos, consideran que existe alguien que va en primer lugar en la carrera por la candidatura presidencial de Morena y, añaden, es muy probable que el candidato o candidata de este partido gane la presidencia.

Son minoría las voces que señalan la posibilidad de que Morena no gane la elección presidencial de 2024, uno de ellos, Macario Schettino, asegura que el carisma de AMLO no necesariamente será suficiente para que su candidato o candidata obtenga el triunfo en las urnas.

Hay quienes dan por seguro que será la jefa de gobierno de la CDMX, entre el Secretario de Relaciones Exteriores, el Secretario de Gobernación y el líder del Senado, la elegida en la encuesta que realizará Morena para seleccionar a su candidato presidencial, entre otras cosas, por el apoyo que tácita y explícitamente ha recibido por parte del presidente.

Es probable que así sea, pero así como hasta cierto punto un desconocido Peso Pluma desbancó a un empoderado y consolidado artista como Bad Bunny, cabe la posibilidad que alguien que no estaba en el gabinete, que no se le ubicaba en el radar, que viene emergiendo en las preferencias, crezca todavía más hasta alcanzar la candidatura de Morena, a quien como partido político, casi todos dan por ganador desde ahora. Aunque con eso de la relatividad, de la transitoriedad, de lo dialéctico y de lo efímero, los aliancistas también tendrían oportunidad.

El punto es que quizá deberíamos poner más atención a Naím, quien explica un fenómeno que ya se veía venir desde hace años y sobre el cual había llamado la atención el futurólogo Alvin Toffler en su libro, “El cambio del poder”, y el cual perfiló el propio Naím en su libro “Ilícito” con el sugerente subtítulo de “Cómo los contrabandistas, los traficantes y los imitadores están secuestrando la economía mundial”.

Y no porque necesariamente la política tenga que ver con ese submundo que describe Naím, sino porque ese submundo cambia las perspectivas de todos quienes nos vemos afectados por él.

Así, aunque hoy un actor político se sienta en “los cuernos de la luna”, debería por lo menos tener la humildad de voltear a ver lo que sucedió con Bad Bunny, quien incluso había pensado en retirarse un año para descansar, quizá pensando en que durante ese tiempo no habría quien le disputara su hasta hace poco, indiscutible título como líder en las preferencias musicales del mundo.

Quizá quien hoy lidera las preferencias no debería bajar los brazos y sentirse segura o seguro de que tiene no solo la candidatura, sino la presidencia en las manos.

Hay quienes hasta hace poco tiempo ni siquiera figuraban entre los posibles contendientes y hoy aparecen ya, por lo menos, en un cercano segundo o tercer puesto cuando faltan meses para que se tome la decisión acerca de quién será el elegido y poco más de un año para que se lleven a cabo las elecciones.

Pero también el partido que hoy detenta el poder, casi absoluto, debería verse reflejado en ese espejo, analizar lo que nos muestran los ejemplos analizados por Naím para llegar a sus conclusiones y prepararse como si fuera a enfrentar la más grande de las batallas.

Quizá todos los políticos hoy deberían entender lo que dice Naím, “Estas tendencias (la fragilidad del poder), se observan no solo en los ámbitos tradicionales de lucha por el poder —la guerra, la política y la economía—, sino en otros como la filantropía, la religión y la cultura, además del poder personal e individual“.

No vaya a aparecer un Peso Pluma en el horizonte que venga a noquear a todo un peso completo de la política nacional y no sea “La que anda bailando sola”, como dice el tema estrella de Hassan Emilio Kabande Laija, alias Peso Pluma.

A partir de la próxima semana esta columna aparecerá solo lunes y viernes.

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