Raúl Guajardo Cantú / Epicentro Informativo
24, agosto, 2023
Recientemente Samuel García, gobernador de Nuevo León, presumió reales o supuestos apoyos económicos del presidente de la República, incluso López Obrador dijo de Samuel que sería un buen contrincante para Morena.
Pero luego el gobernador le tomó la palabra al presidente y quiso realmente comportarse como un candidato opositor para lo cual sacó a relucir uno de los temas de su campaña: el nuevo pacto fiscal, pidió que al estado se le devuelva la mitad de los impuestos que genera, así como que las empresas del estado que por cuestiones de diversa índole tienen sus sedes en CDMX se contabilicen como impuestos generados en Nuevo León.
No pasó ni una semana cuando un diario de circulación nacional, muy cercano a los quereres presidenciales le recordó al gobernador que todavía está abierta en la FGR una investigación, no solo en su contra, sino también en contra de algunos miembros de su familia por lavado de dinero y todo esa gama de delitos que al inicio del sexenio se calificaron como graves y merecedores de prisión preventiva oficiosa.
El punto que queremos ilustrar con la historia es el tipo de relación que se puede o no establecer con López Obrador.
En este caso se trata solo de subordinación, de sumisión y no lo decimos solo en el caso de Samuel, el de él es solo el más reciente, recordemos cómo trata a sus allegados, Zoé Robledo podría dar cátedra acerca de lo que significa ser cercano a AMLO.
O para continuar en el ámbito local, Tatiana Clouthier puede testificar cómo, al no seguir al pie de la letra las indicaciones del presidente, este ni siquiera fue capaz de simular darle un abrazo cuando ella intentó hacerlo al despedirse del gabinete presidencial.
Por ello llama la atención la actitud que está asumiendo Marcelo Ebrard, quien está estirando la liga para ver hasta dónde aguanta, o dónde se rompe, pero ello pudiera no augurarle nada bueno al exsecretario de Relaciones Exteriores, quien está golpeando una y otra vez a quien supuestamente es la favorita de López Obrador.
Hasta ahora no ha habido una respuesta contundente por parte del presidente a las provocaciones de Ebrard, por lo que quizá tendríamos que preguntarnos si no será una acción pactada entre ambos. No pasarán muchos días para que lo sepamos.
