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Sergio Tavera Ramírez

Epicentro Informativo / 17, mayo, 2023

Con un tono de voz bajo, suave y afelpado, digno de las grandes estrellas del séptimo arte, una triste y desaliñada señora, de algún municipio periférico de la ciudad de Monterrey, me narra el horror que se vive en su barrio. Noto que su discurso ha sido astutamente perfeccionado a lo largo de la búsqueda de algún oído presente que pueda, ya no escuchar con empatía, sino simplemente un oído, que aunque indiferente, pueda prestar ayuda y sanar algo del dolor que se vive en su vapuleada comunidad.

Intento que mi trato hacia ella sea lo más amable posible, que sienta la confianza de que puede contarme lo que sea. A ella no le importa quién soy, ella va a contar a todos una y otra vez las desconsoladas historias sobre cómo en su colonia los jóvenes mueren asesinados por conflictos mezquinos y miserables entre bandas de amigos y bandas criminales. Me toma por sorpresa alzando la pantalla de su celular ante mis ojos que por inercia se clavan en una fotografía, es la imagen de un adolescente tirado en la banqueta con un charco de sangre que emana como halo de su cabeza. Después de dejarlo moribundo a golpes le dieron un tiro de gracia. Aunque durante esta interacción mantuve la calma, estaba enfurecido. Me enfureció que me lo mostrara intrusa y repentinamente. Me enfureció tanto como el asesinato mismo. Aparté los ojos lo más rápido que pude. ¿La razón por la cual lo asesinaron? Me la contó pero el shock del momento me impidió registrarla en mi memoria. Pudo haber sido cualquier cosa: “andaba en malos paso”; “estaba en el lugar equivocado”; “se lo buscó”, “el sólo fue a una fiesta de un amigo”. Ya lo hemos escuchado todo en los medios de comunicación. Al final eso es lo que se vive en su barrio y en muchos otros más de Nuevo León.

Me fue imposible olvidar la imagen. Imagino cómo sería el diario devenir de los habitantes de estos barrios luctuosos. Para tratar de arrancarme esa imagen de la memoria me refugié en el arte y recordé aquel estrepitoso libro llamado Cartucho escrito por la extraordinaria Nellie Campobello. Un librito desgarrador que narra “indiferentemente” las devastadoras muertes de jóvenes revolucionarios al borde del anonimato total. Una visión micro de un proceso social macro como lo fue la revolución mexicana. Donde narra asesinatos y ejecuciones con una aparente normalización desde el punto de vista de una joven adolescente. La violencia para ella es tan cotidiana que incluso forma vínculos con los cadáveres que quedan regados por las aceras de su pueblo. 

Dentro del libro se encuentra la historia titulada “Desde una ventana” donde narra cómo la muchacha atestigua el fusilamiento de un hombre, cuyo cuerpo quedaría abandonado durante tres días junto a la ventana de su habitación. La muchacha se siente triste el día que por fin retiraron el cuerpo: “El muerto tímido había sido robado por alguien, la tierra se quedó dibujada y sola. Me dormí aquel día soñando en que fusilarían otro y deseando que fuera junto a mi casa”.

Después de darle relecutura al libro aun así no pude borrar de mi cabeza la imagen del joven asesinado, pero ahora pensaba también en aquella señora, y en aquellas y aquellos jóvenes que viven esta realidad todos los días. En Nuevo León, según los datos del primer trimestre del 2023 se han acumulado al menos 282 muertes violentas. Seguro muchas de ellas atestiguadas después del hecho por inocentes amigos y vecinos.

No sé qué tanto pueda hacer para ayudar a aquella señora. Tal vez sólo pueda hacer poco. Aun así quiero pensar que ese poco puede ayudar. Pero probablemente no sea yo quien pueda lograr la catarsis tan necesaria. Como última esperanza me queda imaginar que, regado por la sangre de todos estos muertos, renazca entre los horrores el espíritu de Campobello e ilumine a los futuros escritores de aquellos barrios para que con su arte estos puedan narrar su descontento social, para que sus letras nos sanen el corazón aunque sea un poco a todos los que estamos cansados de esta absurda violencia.

Sergio Tavera Ramírez es un ciudadano neolonés, quien gusta de leer, hablar y escribir sobre las humanidades y las ciencias sociales.

stavera@gmail.com

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