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Roel Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 15, mayo, 2023

Un concepto acuñado por Charles Mills Tiebout y adaptado por Yuval Noah Harari, nos dice que las personas “votan con los pies”, no significa esto que lo hagan mal, sino que se trasladan, caminan, hacia lugares en donde ellos perciben que su vida puede ser mejor.

En otras palabras, nos dicen que la migración es una forma de elegir, una forma de escoger dónde y cómo vivir, “votar con los pies” significa trasladarse, migrar y hoy estamos siendo testigos de una de las olas migratorias más grandes de la historia que se presenta no solo en nuestro continente, sino en otras partes del mundo.

Las personas están diciendo que perciben que su vida puede ser mejor en Estados Unidos o Europa que en sus lugares de origen, sean estos el África Subsahariana o Centro, Sudamérica o el Caribe. Así lo creen y se trasladan, migran hacia estos centros de desarrollo.

Miles de mexicanos, al igual que centro y sudamericanos, además de caribeños, deciden “votar con los pies” y migrar hacia el vecino país del norte. Incluso al interior de nuestro país hay fuertes corrientes migratorias hacia estados del norte y polos importantes de desarrollo, buscando mejores condiciones de vida.

Al igual que la población, las empresas y las inversiones de capital, sin importar la distancia o la cercanía, se mueven, se trasladan y se establecen en lugares y regiones que tienen la infraestructura más completa y apropiada para producir y crecer.

La llegada de la empresa Tesla a Nuevo León y los acontecimientos que se presentaron en meses previos a la toma de esa decisión nos confirman el por qué Elon Musk determinó que la Mega Planta se instale ahí y no en cualquier otro lugar. Las condiciones de Nuevo León, con la infraestructura de servicios, la cadena de proveeduría, la paz laboral y preponderantemente, el nivel de la educación técnica que hay en el estado, le permite contar con una masa crítica de trabajadores altamente calificada.

Estamos conscientes de que la educación por sí sola, no es la variable que define una decisión como la de instalar una Mega Factoría de 10 mil millones de dólares en un lugar o en otro, eso lo tenemos claro, sin embargo, como lo mencionamos es un factor importante que se conjuga con otros a la hora de tomar decisiones.

El punto que deseamos destacar es que hoy los requerimientos de la industria hacia sus futuros empleados están cambiando conforme avanza la tecnología y con ello están cambiando al mismo tiempo los resultados que la sociedad en general y la industria en particular, piden a las escuelas, así como lo que las industrias piden a las comunidades en donde se instalarán.

Randy Pausch, en un video titulado “La última lección”, el cual puede verse en YouTube, cuenta que en una ocasión una persona a quien admiraba tanto académica como profesionalmente le preguntó: ¿y tú qué sabes hacer? A lo cual contestó un tanto desconcertado: “doy clases de programación”, pero la persona con la cual conversaba le dijo “no fue eso lo que te pregunté”.

La anécdota viene al caso porque hoy las empresas están comenzando a preguntar a quienes solicitan algún puesto laboral: ¿y tú qué sabes hacer?, no le preguntan si tiene un título académico, eso lo harán después, sino cuáles son las habilidades que tiene y que le permitirían desempeñarse en un puesto de trabajo.

¿Qué sabes hacer? Es hoy la pregunta básica. Tanto para los individuos como para las naciones y las regiones.

Un ejemplo del aspecto individual nos lo presenta Ashlee Vance quien en la biografía que escribe acerca de Elon Musk asegura que a muchos de quienes solicitan un trabajo en Tesla o Space X, el propio Musk les presenta un problema, generalmente de programación, para que lo solucionen ahí mismo, a la máxima velocidad posible y generalmente les requiere más de 150 líneas de programa, de solucionar correctamente el problema planteado además de mostrar oficio y creatividad en la respuesta, depende su contratación.

Es una forma de preguntar al solicitante ¿Y tú qué sabes hacer? Pero yendo un poco más allá, es decir, solicitando que muestren lo que saben hacer.

Algo similar pasa con las regiones, a las cuales podríamos decir que las empresas también les preguntan ¿qué saben hacer? Como ha señalado en distintas ocasiones Macario Schettino, en México, para poner un ejemplo, los estados ubicados al sur del paralelo 20 han mostrado un crecimiento menor al mostrado por los estados al norte de este. El comparativo se establece a partir de 1995, un año después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, TLCAN.

El motivo del crecimiento menor en los estados del sur se debió a que, siempre según Schettino, estos se dedicaban a la extracción de materias primas, conocidas como commodities, principalmente el petróleo, en tanto que los estados del norte comenzaron a generar productos manufacturados para exportación, aprovechando precisamente el TLCAN.

Unos se aferraron a un mundo económico que estaba siendo desplazado, en tanto que otros mostraron flexibilidad y se reinventaron.

Jorge Zepeda Patterson señala en un artículo reciente que, “habría que hacer un esfuerzo mayúsculo para romper las inercias que impiden la distribución de los beneficios. ¿Por qué? Porque la inercia del mercado llevaría a establecer toda nueva industria, educación tecnológica y servicios especializados en torno a Monterrey o equivalentes”, no tanto por cercanía geográfica sino por la infraestructura ya existente, entre ella, la infraestructura educativa.

Por nuestra parte, consideramos fundamental la formación de seres humanos educados y no solo capacitados para el trabajo. Seres humanos, personas conscientes de lo que significa su entorno tanto social como natural, su historia y con capacidad de pensamiento prospectivo.

La tecnología está cambiando los requerimientos de la industria y con ello lo que se espera del sistema educativo y, mientras la educación en tanto sistema, no esté a la altura de las nuevas necesidades sociales, se verá el desfase que Bryan Caplan hace patente en su libro “El caso contra la educación” cuyo subtítulo nos muestra lo que piensa el autor de la educación universitaria: “Por qué el sistema educativo es un desperdicio de tiempo y dinero” y del cual deduce que debe desaparecer la educación y que el sistema educativo es un desperdicio de tiempo y dinero.

Pero no es así, al menos no desde nuestra perspectiva.

Hoy vivimos un periodo de producción de conocimientos y de creación tecnológica tan explosivo, que por mucho que se afane, el sistema educativo irá a la zaga con respecto a ese proceso, aún las universidades de avanzada y de mayor prestigio en el mundo se ven rebasadas por lo que se realiza en el ámbito empresarial.

Como lo señala Klaus Schwab, vivimos en la era de la Cuarta Revolución Industrial, la cual se caracteriza por su velocidad para llevar los nuevos inventos y las nuevas tecnologías directamente al ámbito de la producción.

Si hoy nos asombra la velocidad con la cual la tecnología está cambiando, deberíamos poner atención a lo que señala Peter Diamandis en su libro “El futuro va más rápido de lo que crees”, en el cual desarrolla el concepto de la convergencia, según el cual, cuando distintas tecnologías llegan a cierto grado de madurez y pueden interactuar entre sí, lo que sucede es que el proceso tecnológico no solo avanza rápido, sino que se acelera la llegada de ese futuro y, según Diamandis, eso produce que el crecimiento de la tecnología se torne exponencial.

La pregunta pertinente para la educación es ¿cómo se asimila ese crecimiento exponencial en el proceso educativo?

¿Cómo puede la educación en este contexto, colaborar con la sociedad para desarrollar la economía regional? Parece que ahora a la propia educación se le está preguntando ¿qué sabes hacer?

Los sistemas educativos, por su propia naturaleza como emisores de certificaciones de saberes, títulos, requieren de seguir ciertos protocolos, para establecer planes de estudio, reglas para cambiarlos y, en el caso de planes de carácter nacional o regional, la rapidez con la cual pueden cambiarlos no es la óptima.

Mientras esto sucede, el mundo sigue caminando a su ritmo mientras la escuela continúa al suyo, de ahí los desencuentros.

La educación superior está formando profesionales que al salir al mundo laboral encuentran que este no es para el cual fueron formados, que la realidad se desplazó hacia adelante mientras ellos estudiaban carreras que ya no coinciden con lo que la sociedad exige, hay que plantearse cambiar el mundo académico, o por lo menos el de las certificaciones que este ofrece.

Países como México y otras regiones deben impulsar una educación técnica y profesional con base en la cultura de la certificación, como ya lo hemos señalado antes, ello hará posible que se genere un clima que promueva la inversión en el país o la región, además de otro tipo de políticas públicas que van más allá del ámbito educativo.

En resumen, en un mundo en donde hay fuertes movimientos migratorios y las grandes empresas pueden mover sus factorías hacia lugares en los cuales encuentren condiciones que favorezcan su desarrollo y su éxito, las instituciones educativas pueden colaborar en atraer dichas factorías al formar el capital humano necesario para que ello suceda.  Consideramos que ese es el factor fundamental en la realidad que nos toca vivir.

Concluyo este artículo con una reflexión suscitada por la lectura del libro “El planeta vacío”: si bien hoy se piensa que la globalización permite el desplazamiento de bienes y capitales de forma libre, no así el de las personas, el caso es que, si analizamos detenidamente las estadísticas poblacionales del mundo en su conjunto, quizá no pasen muchos años para que las migraciones de los países menos desarrollados hacia los más desarrollados económicamente hablando no solo no sean ya un problema, sino la solución a la falta de personas económicamente activas en estos últimos.

Si eso sucede, como seguramente sucederá, quienes se encuentren más capacitados para asumir los retos tecnológicos en el mundo laboral, serán también los más beneficiados, ese es, al mismo tiempo, el reto y la oportunidad.

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