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Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo

20, octubre, 2023

La mayoría de los políticos de México asegura que tienen vocación de servicio público, muchos de ellos efectivamente creen que lo que hacen, sea esto lo que sea, sirve a los mexicanos, pero en muchos otros no existe congruencia entre el decir y el hacer.

El caso de Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, así como el grupo de legisladores que se la jugaron con ellos en el proceso interno de Morena, es digno de atención, ellos que abierta o soterradamente no están de acuerdo en la elección o nominación de Claudia Sheinbaum como coordinadora de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación o candidata a la presidencia por el partido oficial, que han manifestado posturas conciliatorias distintas a las polarizadoras del presidente y que expresaron su intención de modificar el proyecto de presupuesto 2024, dejaron pasar la oportunidad en la Cámara de Diputados de coincidir en posiciones y frenar, junto con los diputados del PRI, PAN, PRD y MC, el golpe que la bancada de Morena y sus aliados asestaron al poder judicial de la federación, fundamentalmente a los trabajadores con la extinción de los fideicomisos.

Abandonaron la defensa de los derechos adquiridos de los miles de trabajadores, los cuales eran garantizados por los fondos que ahí existían y que han sido depositados precisamente vía retención salarial, es decir, son recursos privados, no públicos.

Dejaron pasar la oportunidad con la finalidad de mantener una vía de negociación con AMLO y con Claudia, muchos de ellos con la finalidad de mantenerse en el presupuesto, pues parece que creen en la tesis de los clásicos “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”, sin dimensionar la ética política, el prestigio y la credibilidad como representantes del pueblo. Prefirieron su comodidad personal, no arriesgarse, ni pelear por los derechos de los trabajadores del PJF, así como luchar por la Constitución, sí esa que todos juran cumplir y hacer cumplir. Simplemente les ganó la ambición personal por su futuro.

Pero, para ser justos, podemos entender que toda persona busque su bien, su comodidad, su futuro y el de su familia, lo que no podemos justificar es que para ello tengan que comprometer el de los demás.

La posición de los diputados afines a Marcelo y a Monreal evidenció en el fondo los intereses de las corcholatas perdedoras y no los dejan muy bien parados con los trabajadores del PJF, con la ciudadanía, con los partidos del Frente Amplio por México y con Movimiento Ciudadano; además aunque voten una y otra vez propuestas e iniciativas del gobierno, no tendrán la confianza y no tendrán futuro en Morena.

Vamos a esperar, a darles el beneficio de la duda a los senadores que tendrán que votar la Ley en cuestión y ver si anteponen sus privilegios a los derechos de los demás, si son servidores públicos o están ahí para servirse del dinero público.

Señalamos a los legisladores que dijeron ser afines a Marcelo y Monreal porque ellos dijeron que no se consideraban como los otros legisladores morenistas, quienes están dispuestos a no cambiar ni una coma a las iniciativas del presidente. Porque anunciaron que el proyecto de presupuesto, así como se había turnado a la cámara, no iba a pasar.

Porque estos legisladores seguramente piensan que votando en favor de la iniciativa van a borrar el error que cometieron a ojos de su líder máximo, el que perdona pero no olvida. Lo más seguro es que una vez que Marcelo, Monreal y su grupo de legisladores se doblen, serán desechados, no representarán ninguna fuerza y no tendrán ningún modo de presionar a Morena y su gobierno, en tanto que la oposición puede cerrarles la puerta por falta de confianza.

Es cierto, falta la aprobación del presupuesto de egresos, ahí pudiera ser un momento para que hagan valer la fuerza que hoy tienen, una fuerza que pueden ejercer con solo que se pongan de acuerdo con la oposición una treintena de diputados y unos pocos senadores de los más de cien que presumieron estar con Ebrard. Con eso pueden dar la vuelta a cualquier votación.

Hoy los ebrardistas y monrealistas tienen una fuerza importante, son el fiel de la balanza en el punto decisivo para el último año de gobierno, es decir, en el presupuesto, o al menos tienen la posibilidad de serlo, a menos que tengan tanto miedo, tantos cadáveres en el clóset que prefieran mantener la cabeza gacha y enfrentar el juicio de la historia.

Ellos serán los que pudieran cambiar la historia del último año de gobierno de AMLO, y quizá son quienes puedan cambiar la historia de la democracia del país, no es poca cosa. Con menos de la mitad de los legisladores que presumieron su adhesión a las ex corcholatas se puede cambiar el rumbo futuro de México, si actúan junto con el FAM y MC.

Si no lo hacen, es probable que no tengan lugar en ninguna fuerza política en el futuro, que tampoco tengan futuro.

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