Raúl Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 25, julio, 2023
Uno de los mayores problemas que padece el área metropolitana de Monterrey es el de la movilidad, ya a cualquier hora se pueden observar los embotellamientos que anteriormente solo ocurrían en las llamadas horas pico, las cuales coincidían con la entrada y salida de los centros escolares y con los horarios de trabajo.
Gran parte de ese problema tiene un origen: la mala calidad del transporte público.
Este transporte surgió de manera caótico y no necesariamente gracias a un plan global que fuera generando respuestas al crecimiento de la mancha urbana, la cual creció de forma también caótica. Creemos y así lo hemos manifestado anteriormente, que también existe un componente cultural que equipara de alguna forma el uso y tenencia de un auto a cierto grado de éxito.
El gobernador desde su campaña ha insistido en que este problema lo atacaría desde el primer momento en que asumiera la gubernatura, así ha sido, ha ido sumando unidades al transporte urbano, aunque aún no en el número necesario.
La otra vertiente que ataca el gobierno estatal es la construcción del Metro, tres nuevas líneas de este medio de transporte han sido anunciadas para su construcción, 4, 5 y 6, la primera sin mayores oposiciones, pero las últimas dos con manifiesta oposición de un grupo de ciudadanos.
La causa de la oposición lo constituye que el Metro sería elevado y los habitantes de esos sectores buscan que las líneas sean subterráneas.
Los opositores a dichas líneas aseguran que no se oponen a la construcción del Metro, sino a que este sea elevado incluso, ante la postura gubernamental de que el Metro subterráneo sería mucho más caro, los ciudadanos aseguran que no es así, sería cuestión de ver los presupuestos reales para opinar sobre este tema.
El punto es que, dada la complejidad de las sociedades actuales, más de urbes como el área metropolitana de Monterrey, en la cual confluyen muchos puntos de vista y muchos intereses, no necesariamente políticos, sino de otra índole, satisfacer los deseos de todos y cada una de las personas que las habitamos, resulta imposible.
De cualquier forma, no existen soluciones fáciles cuando se presentan este tipo de problemas y al final de cuentas, las autoridades están ahí para tomar decisiones y arrostrar las consecuencias de ellas.
Sobra decir que no podrán satisfacer los deseos de todos los ciudadanos, algunos de esos deseos asumidos como derechos, pero al fin y al cabo, gobernar consiste en tomar las mejores decisiones posibles, aunque no todos estén de acuerdo.
