Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo
21, agosto, 2023
El debate acerca de los Libros de Texto Gratuitos, LTG, y de la Nueva Escuela Mexicana, NEM, se ha centrado en dos vertientes, la primera de carácter legal, en tanto que la segunda hace referencia al carácter técnico y a la orientación de los contenidos además de, tangencialmente, a los métodos pedagógicos y didácticos.
En esta disputa por la educación se enfrentan dos paradigmas educativos que de alguna u otra forma son excluyentes y en cuya implementación solo de manera somera se ha tomado en cuenta a quienes deberán llevar a la práctica el modelo propuesto por la NEM, nos referimos obviamente a los maestros.
En la parte legal se plantea que el procedimiento mediante el cual se diseñaron y realizaron los LTG no se apegó a la normativa establecida en la Ley General de Educación, conforme a sus artículos 23, 28 y 34, la cual mandata que primero se establezcan los planes y programas de estudio y posteriormente se realicen los libros.
Este procedimiento incluye una etapa en la cual se debería someter a la consideración de la sociedad estos textos y que se modifiquen tomando en cuenta las aportaciones de los distintos colectivos participantes, así como la capacitación de los docentes.
Hasta hoy la Suprema Corte de Justicia considera que no se respetó este procedimiento y ha pedido a las autoridades que fundamenten su dicho de que efectivamente el procedimiento fue el adecuado, pero mientras tanto se ha suspendido la entrega de los LTG, al menos en teoría.
Falta un buen tramo legal por recorrer, pero el ciclo escolar está por comenzar en una semana.
El otro de los aspectos que se ha incorporado al debate consiste en señalar los errores, lagunas, vacíos, omisiones y sesgos, que desde cierta perspectiva tienen los contenidos de los LTG.
Se argumenta que no hay matemáticas o de que estas se encuentran tan diluidas en los proyectos que no serán suficientes para alcanzar los niveles de conocimiento en este rubro requeridos por la nueva economía mundial.
En pocas palabras, la NEM, al retomar solo la historia, costumbres y saberes de los pueblos originarios y quedarse ahí, sin tratar los nuevos conocimientos del desarrollo de la humanidad y de las disciplinas duras del STEM, se dirige hacia el Sur, mientras que la tecnología, la ciencia y el desarrollo económico va hacia el norte, hacia donde van también, los migrantes buscando la supervivencia y mejores condiciones de vida.
Se cuestiona además el tratamiento que se da en los libros a la sexualidad, la ideología de género y a la historia del país, sobre todo la que se refiere al México actual, a partir de los años 70 del siglo pasado.
A grandes rasgos se analiza la metodología basada en proyectos, pero dando prioridad al fundamento filosófico, epistemológico y político y no al aspecto pedagógico propiamente dicho.
En todo este debate, sin embargo, se deja de lado al principal protagonista a la hora de que la nueva propuesta llegue a las aulas: el maestro.
Hemos reiterado en distintas ocasiones el hecho de que no se ha capacitado adecuadamente a los maestros de grupo, y a la estructura directiva, la cual debería ser prioritaria junto a los docentes.
Estamos frente a un cambio de paradigma en la parte didáctica del proceso educativo, se busca pasar de una educación bancaria, para decirlo en la nueva terminología de la SEP, a una libertaria, lo cual tiene muchas implicaciones en el ámbito docente, didáctico, que hasta ahora no se han analizado detalladamente.
No es lo mismo “dictar cátedra” o ser un facilitador, que promover un proyecto de aprendizaje. La nueva metodología no tiene nada que ver con la forma en que los maestros han sido formados durante años para llevar a cabo su labor, donde tienen que elaborar un diagnóstico y construir un proyecto en participación con la comunidad educativa.
Podemos ir más allá, la forma en que los maestros han sido formados para entender los conocimientos, las materias, e impartirlas, es precisamente como si estas fueran entes separados entre sí, en tanto que la nueva propuesta asume la convergencia de los contenidos, una postura epistemológica por demás diferente a la anterior.
Todo esto que parece muy alejado de la práctica docente en realidad no lo está, solo es que la mayoría de las veces no se discute, se da por sentada una forma de entender la realidad educativa, como si esta así debiera ser hoy y siempre y eso es precisamente lo que está cuestionando la NEM.
Pero hasta hoy, insistimos, no se ha capacitado a los maestros para que capten y procesen los cambios, construyan en el co-diseño el programa analítico que la SEP les deja de tarea; algunos cambios son sutiles por lo que respecta a su concepción, pero impactan fuertemente en su puesta en práctica en el salón de clases.
Más aún, los directores deberán desarrollar un liderazgo como el que por nuestra parte hemos señalado en el libro “El Director de Escuela como líder de proyecto”, (Guajardo Cantú, 2021), en el cual la labor del directivo tiene que ver más con la parte social de la educación, el establecimiento de metas, amalgamar y coordinar voluntades, así como construir una narrativa en pro de un proyecto y encabezar este con sus maestros y con la comunidad educativa, que con la parte didáctica propiamente dicha.
Al final de cuentas los maestros, en el aula o en la dirección escolar, serán quienes asuman la carga del trabajo de un nuevo tipo, producto de un nuevo paradigma educativo, pero también de la responsabilidad de su éxito o fracaso, aunque el éxito siempre se lo adjudica la autoridad. La pregunta es si se les ha capacitado para ello.
Consideramos que no.
