Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 17, marzo, 2023
Hemos sostenido siempre que uno de los elementos fundamentales para que cualquier cambio en el paradigma educativo funcione, es la formación de los maestros. Son ellos quienes se enfrentan a la realidad de llevar a la práctica los contenidos establecidos en los planes y programas educativos.
Los maestros, es cierto, reciben una serie de cursos de capacitación en el transcurso de su vida laboral, aunque en ocasiones tales cursos no se ajustan exactamente a la realidad cotidiana en la que se desarrolla su función.
Un caso distinto es el de la formación inicial de maestros, la formación que reciben estos en las Escuelas Normales y las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes, IFAD, ya que en este caso se forma el perfil que acompañará durante gran parte de su vida laboral al maestro.
Un perfil que debe tener algunos rasgos específicos, como lo señala el filósofo Edgar Morin, “Dentro de los más grandes desafíos del docente se encuentran tener claridad de hacia dónde va, tener la apertura de aprender de manera permanente, el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación, así como aprender a trabajar en comunidad”.
Al ser así, las IFAD, forman con antelación a quienes ocuparan las plazas docentes, por lo que deberían de ser la punta de lanza de toda política educativa, más en momentos de cambios de paradigmas.
Las IFAD deben de ser el eje de las políticas educativas de largo alcance, así, cuando se prepare un cambio de la magnitud de el que hoy estamos viviendo en la educación, los maestros tendrían una sólida formación inicial acorde a esos cambios.
Lamentablemente no es así, hoy las IFAD van a la zaga, primero se hacen los cambios en los planes y programas educativos y después se intenta formar a los maestros para trabajar en ese marco educativo. Quizá ello se deba a una concepción anticuada de la pedagogía y la didáctica, una concepción según la cual toda técnica didáctica sirve para cualquier objetivo, sin importar si se adecua a la concepción pedagógica con que fueron concebidos los objetivos.
De alguna forma se piensa que la didáctica es una especie de fórmula que al aplicarse a cualquier contenido lo vuelve asequible para los alumnos, cuando en realidad las técnicas didácticas deben adecuarse tanto a los contenidos como a los objetivos que se busca alcanzar.
En la Nueva Escuela Mexicana, NEM, se busca que se alcancen objetivos comunitarios, se destaque la formación de conocimientos en la comunidad educativa y se alcancen también los contenidos de las materias de la malla curricular, no se puede seguir trabajando de la misma forma que cuando se buscaban otros objetivos, por ejemplo, la memorización de las tablas de multiplicar.
Por principio de cuentas, es necesario formar, para lograr los objetivos que plantea la NEM, a los maestros y a los directores también, como líderes comunitarios, para que sean capaces de dirigir el proceso educativo y sean, además, flexibles para aceptar las aportaciones y propuestas que los alumnos, padres de familia y los integrantes de la comunidad educativa puedan realizar al proceso.
También el docente debe ser formado en las técnicas de investigación cualitativa, de carácter principalmente antropológicas y de la llamada investigación acción, ello con la finalidad de que sea capaz de detectar aquellas necesidades y situaciones de la comunidad educativa susceptibles de transformarse en proyectos de aprendizaje en los que se pueda incluir el contenido de la malla curricular, principal aunque no únicamente, del programa sintético, el que es igual para todo el país.
El maestro que se forme en las IFAD, por otra parte, debe manejar con solvencia los contenidos disciplinarios de las materias que forman parte de la malla curricular, un dominio a fondo para que le permita identificar aquellas técnicas didácticas que irían mejor con cada uno de los contenidos involucrados en los proyectos definidos.
Al mismo tiempo, el maestro debe estar altamente capacitado en psicopedagogía, para poder detectar cuál es la mejor forma en que un alumno puede acceder a un determinado contenido o contribuir de mejor manera a un proyecto específico.
De igual forma debe estar capacitado para utilizar técnicas de comunicación de distinta índole, desde las que se utilizan en las interacciones cara a cara, hasta las que se pueden utilizar en las TICCAD, es decir, en las Tecnologías de la Información, Comunicación, Conocimiento y Aprendizaje Digital.
En fin, que la formación inicial de los maestros debe ser parte fundamental para poner en práctica un cambio de paradigma como el que se está proponiendo hoy. Como los tiempos ya no dan, es necesario trabajar en dos frentes, el de las IFAD y el de la capacitación para los maestros en servicio, pero esta última debe ser abordada con una profundidad tal que no se vuelva el simple cumplimiento de un requisito más, es necesario una capacitación seria y profesional, con docentes e instituciones que sean referentes pedagógicos, que sirvan al magisterio para abordar su trabajo con las herramientas que este requiere en el actual momento histórico.
Porque el maestro es el centro de la ecuación educativa y nunca se sabe hasta dónde llegará su influencia.
