vie. Ene 16th, 2026

Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo

16, octubre, 2023

Andrés Manuel López Obrador durante su tercera campaña por la presidencia de la República despertó la esperanza de millones de mexicanos al abanderar que la educación sería una de las áreas más favorecidas por el gobierno, tanto en su impulso para el desarrollo académico, como en el ámbito económico, la realidad nos muestra hoy un panorama diferente y, aunque la inversión en educación para el próximo año 2024 será de 1 046 618 millones de pesos, la realidad es que, expresada en proporción del PIB, el gasto es menor que en el sexenio anterior, debido principalmente a la caída que hubo durante los años 2020 a 2022.

En educación básica, EB, la propuesta de presupuesto para el próximo año, aunque se apruebe sin cambios, los recursos disponibles pasaron de 11.3% que se aplicaron en el 2018 a 9.3% para el 2024. Cada punto porcentual del gasto programable perdido sería alrededor de 34 mil millones de pesos. Esto implica que durante el sexenio actual se habrá invertido en este nivel educativo menos que durante el cuestionado mandato de Enrique Peña Nieto, hablamos de unos 73 mil millones de pesos, dinero suficiente como para ampliar a 18 millones de becarios en educación básica, según estudios de Mexicanos Primero. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/mexicanos-primero/2023/09/21/que-propone-el-gobierno-en-educacion-en-2024/

De la inversión programable para el sector educativo, el 62% se aplicaría a la educación básica, poco más de 609 mil 677 millones de pesos, el Ramo 11 tendría apenas un aumento del 0.04%, un presupuesto insuficiente para atender los requerimientos de la reforma educativa en marcha, particularmente en los renglones de formación continua de docentes, donde la capacitación de los maestros es fundamental ante el abordaje de un nuevo plan de estudios; estrategias para la recuperación de aprendizajes; apoyo para el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares y para la ampliación de la jornada escolar, por mencionar solo algunos.

Analistas como Carlos Iván Moreno y Diego Cedillo Morales, en Nexos, aseguran que “El presupuesto es el verdadero plan de desarrollo de un país. Codifica, sin ambigüedades ni eufemismos, las prioridades de un gobierno”. Si esto es así, la educación en general y los subsistemas de Educación Media Superior y el Superior, no aparecen como prioridades en el año de cierre de este gobierno según puede observarse en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, PPEF, para el 2024. https://educacion.nexos.com.mx/ppef-2024-crisis-y-precarizacion-de-la-educacion-superior-y-la-ciencia/#:~:text=De%20hecho%2C%20el%20gasto%20educativo,a%20lo%20aprobado%20en%202023

Si consideramos que la educación es el vehículo por excelencia de la poca movilidad social que existe en el país, las conclusiones pueden ser todavía peores, sobre todo en un momento histórico en el cual las inversiones provenientes de la reordenación del proceso globalizador relativo a la producción de bienes, reclaman, entre otras cosas, una masa crítica de personas calificadas para enfrentar los retos tecnológicos que esto implica. https://ceey.org.mx/percepciones-de-desigualdad-y-movilidad-social-en-mexico/#:~:text=Abril%202023&text=Por%20ejemplo%2C%20la%20brecha%20entre,las%20personas%20con%20mayor%20riqueza.

No se puede dudar de las intenciones del actual gobierno en este rubro, pero la realidad es otra, al menos en las intenciones recientes, ya que apenas la semana anterior el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, anunció una serie de incentivos fiscales para aquellas empresas que se ubiquen en el país en este proceso de nearshoring que se está presentando.

La llegada de empresas que aprovechen el nearshoring no solo está asociada a incentivos fiscales, sino a otros factores como infraestructura, generación de energías limpias y un capital humano que se encuentre capacitado para trabajar en el tipo de industrias que estarían dispuestas a venir a instalarse en el país. El decreto en mención tiene como destinatarios a las empresas asociadas con la electromovilidad, tanto que se ha llamado a este “Decreto Tesla”. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/jonathan-ruiz/2023/10/13/el-decreto-tesla-de-amlo/

Por lo que respecta a la educación media superior, EMS, este nivel educativo tendrá menos recursos que los que tuvo en este 2023, en términos porcentuales decrecerá 1.6%, y es precisamente aquí donde se forman los profesionales técnicos tan necesarios en el nuevo mundo productivo.

La educación superior tampoco sale tan bien librada en el PPEF, en el proyecto presupuestal para 2024, el gasto en este nivel educativo, donde se forman los profesionistas requeridos por la nueva economía, será menor en términos porcentuales de lo que era en 2015, en ese año el gasto en ES correspondió a un 18.1 %, en tanto que el próximo año será el 16.9% del gasto educativo.

Seguramente no se alcanzará a formar la masa crítica de profesionales y profesionales técnicos que el país requiere para enfrentar las necesidades de un nearshoring a mediana o gran escala.

Es cierto que el gobierno del presidente López Obrador ha señalado que busca desarrollar profesionistas con una conciencia crítica de la realidad y no solo personal que asuma acríticamente la ciencia que se practica en otras partes del mundo, alguna de la cual ha sido tachada de neoliberal, sin embargo, los propios Moreno y Cedillo citados anteriormente señalan que el presupuesto destinado a ciencia, tecnología e innovación es menor en 3.9% con respecto a 2023, pero un 39% menor en el mismo renglón en el 2015, no se ve cómo se puedan lograr progresos en esos rubros.

Una de las promesas del presidente López Obrador consistió en afirmar que ningún joven quedaría fuera de la EMS ni de la ES por falta de presupuesto, pero esto no se ha concretado, a pesar de que ello aumentaría la brecha de desigualdad en el país, esa brecha continúa y dónde “más pronunciada se manifiesta (es) en el ámbito de la educación superior, a la que sólo cuatro de cada 10 jóvenes entre 18 y 24 años pueden acceder (43.5 %); una cifra inercial apenas superior a la de 2018 (40 %; la meta sexenal era llegar al 50 %)”, nos dicen nuevamente Moreno y Cedillo.

Como se puede observar, la educación no ha sido propiamente una prioridad en este sexenio, al menos no desde el punto de vista presupuestal, si esto no cambia, como parece no lo hará, seguramente no estaremos en condiciones de aprovechar al máximo, el posible flujo de inversiones derivado del reordenamiento global de los procesos productivos, una ventana que no durará muchos años.

Sólo para finalizar habría que subrayar el hecho de que mientras el rubro educativo crece apenas un 1% con respecto a 2023, el gasto en defensa nacional lo hace en un 121.2%, cada uno de nosotros podemos sacar conclusiones de este dato y establecer cuáles son las prioridades para el 2024.

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