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Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo

18, septiembre, 2023

Hace algún tiempo circuló profusamente en redes sociales un video que al parecer es un fragmento de la videocolumna “Conciencia Sur” que realiza el expresidente uruguayo José Mujica para DW en español, la agencia de noticias alemana.

A Mujica difícilmente alguien puede tacharlo de neoliberal, fue miembro de los Tupamaros, un movimiento armado, y hoy es uno de los dirigentes del Movimiento de Participación Popular, así que sus credenciales de izquierda son irreprochables.

El expresidente uruguayo, todo un pensador más que un hombre de libros, señala en el video, que usted puede ver abajo de este artículo, que la irrupción de la Inteligencia Artificial puede ser algo bueno para la humanidad en su conjunto, pero que para ello hay que estar a la altura, no solo por lo que respecta al ámbito social, sino, principalmente, en el aspecto técnico y educativo del tema, al igual que Viviane Forrester, a quien hemos citado en diferentes ocasiones, señala que puede pasar que llegue un momento en el cual el ser humano, debido al desarrollo de la tecnología, no sirva ni para ser explotado y ese sí sería un problema mayor, el problema de la exclusión.

A este tema se ha referido también Yuval Noah Harari, solo que el denomina “irrelevancia”, tanto económica como social, y se refiere a todos aquellos que ya no son “necesarios” para los engranajes económicos y por lo tanto para los engranajes políticos.

El ser humano, nos dice Harari, prefiere contarse historias que analizar datos, por ello nos contamos historias a nosotros mismos, a nuestros grupos sociales, historias en las cuales nosotros y los nuestros somos los “buenos” y “los otros son los malos”.

La Nueva Escuela Mexicana, viene a contarnos una historia distinta a la que hasta ahora nos hemos contado como sociedad lo mexicanos, ya no somos aquellos “liberales salvajes” de que nos hablaba la encuesta realizada por Nexos en el año 2010, sino un pueblo que busca la igualdad, que trabaja con generosidad y en el cual el centro no es el individuo, sino la comunidad, al menos eso nos dice la NEM que debemos ser luego de transitar por ella.

Sin embargo, y pese a que uno de los componentes del perfil de egresos de la NEM consiste en el manejo de la tecnología, la realidad es que los contenidos que proponen los nuevos programas quizá no sean suficientes para enfrentar los retos que genera la tecnologización de la economía mundial, de la cual no podemos excluirnos, so pena de arrastrar consecuencias nada agradables para la propia población del país, ejemplos de ello los tenemos en Cuba, Nicaragua, Venezuela y hoy también en Argentina. Brasil y Chile, gobernados actualmente por personajes de la izquierda, no están dando visos de querer transitar por la senda de los anteriores.

Es por ello por lo que, consideramos, que México debe ver, en lo económico, hacia “el norte” y no hacia “el sur” y esto debe reflejarse no solo en su economía, sino principalmente en la educación, sobre todo si queremos que esta sea un factor de equidad en la calidad de vida de los mexicanos.

Precisamente por eso proponemos no solo que se enfaticen las materias conocidas como STEM, por sus siglas en inglés, sino también las llamadas “soft skills”, es decir, aquellas habilidades que nos permiten explotar nuestro potencial como seres humanos y comunitarios que somos por naturaleza.

Como lo señala Johan Norberg en su libro “Abierto” la humanidad ha evolucionado gracias, precisamente, a que ha generado contactos entre los distintos grupos sociales y no debido a que se encerrara cada grupo sobre sí mismo.

De alguna manera, la evolución de la humanidad se debe a los intercambios, a la “ambición” y a la visión, de cada grupo social por saber, por conocer y por comerciar. Eso se ha traducido en distintas olas de globalización, desde que los primeros homínidos salieron de África, hasta la actual globalización y su secuela de relocalización, nearshoring.

Todo ello nos lleva a que en la actualidad la ciencia, la tecnología, la ingeniería y por supuesto las matemáticas, son fundamentales en la nueva economía, una economía que se enfoca en el sector terciario, sí, pero cuyos resultados generan impactos fundamentales en los sectores primario y secundario, esto es en las actividades agropecuarias y en la industria tal y como la conocimos en el siglo XX.

La ciencia de datos, la programación, el análisis de la información resultan fundamentales hoy en día, si nuestros jóvenes no están preparados para enfrentar este tipo de conocimientos ya tienen un hándicap, desventaja, a la hora de enfrentarse a lo que será su vida en el mundo del trabajo.

Precisamente por ello es por lo que consideramos que las matemáticas, las ingenierías, la ciencia y la tecnología deben formar parte de los contenidos educativos de la NEM y no estamos seguros de que los actuales contenidos cumplan con ese cometido.

Es cierto, no se puede fomentar el individualismo en la escuela, como lo argumenta la NEM, aunque los contenidos educativos siempre han promovido el trabajo en equipo, la solidaridad y la cooperación; pero tampoco se pueden reprimir los sueños, aspiraciones y el emprendedurismo individual de los alumnos del sistema educativo. Quizá resulte fundamental para ciertas comunidades el hecho de generar proyectos que resuelvan sus problemas inmediatos, pero en ocasiones este tipo de situaciones, si no van más allá, generan en el largo plazo una falla estructural de la propia sociedad, la cual tiende hacia la desaparición al no acoplarse a las nuevas realidades que vive el mundo.

México requiere que la educación básica esté articulada a la educación media superior y esta a la educación superior, que se trabaje en equilibrio los contenidos sociales y humanistas con las STEM para estar a la altura de nuestros tiempos, del desarrollo de la ciencia y la tecnología, de los requerimientos de la sociedad y del mundo laboral.

En la educación media superior y superior, se debe de actualizar permanentemente la oferta educativa, impulsar la cultura de la digitalización, otorgar a los alumnos micro certificaciones, cursos cortos con certificaciones nacionales e internacionales de impacto directo en la carrera, necesarios para interactuar con la tecnología del sector productivo, que les capacite para una rápida adaptación al mundo de la economía que enfrentarán. Las instituciones de educación media superior y universitarias deben de convertirse en organismos ágiles, modernas y tecnológicamente avanzadas para responder a las nuevas necesidades de la industria, pero también, sobre todo, del alumno.

Esperamos que las autoridades educativas comprendan que adaptarse a la realidad es un signo de inteligencia institucional y entiendan que México está ligado, querámoslo o no, a la economía de nuestro vecino del norte.

Aunque como lo señala Ricardo Raphael en su columna del pasado sábado, la maestra Ana María Prieto, quien se hiciera famosa por su performance criticando el individualismo, el aspiracionismo y el éxito, quizá quienes dirigen la elaboración de los materiales educativos del país, no tienen una postura flexible al respecto porque son fundamentalistas.

Es necesario que como país, tengamos altura de miras, generemos un diálogo, una conversación nacional para analizar lo que realmente requieren nuestros niños y jóvenes para enfrentar lo que será su futuro en el ámbito económico, a menos de que se quiera mantener a las nuevas generaciones en un sistema de subsistencia por otro tipo de consideraciones, pero lo que México necesita es otra cosa.

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