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Raúl Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 20, abril, 2023

Cuando los políticos hablan de economía, generalmente nos remiten a los indicadores macro, aquellos que nos dicen cuánto crece la economía, el Producto Interno Bruto per cápita, el precio del dólar, la inflación y ahí le podemos poner otros más.

Son estadísticas que difícilmente reflejan el mundo concreto en que vivimos las familias mexicanas que día tras día luchamos por dar a nuestros hijos la posibilidad de una vida digna, un Derecho Humano consagrado por la Constitución.

Así que para nosotros es más importante conocer cuánto ha subido el frijol, la tortilla, el huevo, el arroz y el aceite, por no hablar de la carne, el pescado, el pollo o las frutas y verduras tan recomendadas, que entender por qué el precio del peso se mantiene en niveles bajos comparado con la forma en que se devaluaba en otros gobiernos.

Hace apenas dos o tres años, la tapa de huevo, 30 unidades, se podía adquirir por 50 pesos, hoy difícilmente lo encontramos en menos de 100, la tortilla que en Monterrey costaba 16 pesos el kilogramo en los días previos a la pandemia, hoy cuesta alrededor de los 27 pesos.

El frijol que costaba alrededor de los 20 pesos por kilogramo, dependiendo de la marca que se comprara, hoy se puede adquirir por entre 30 y 42 pesos dependiendo, insistimos de la marca y las bolsas no son ya de un kg, sino de 900 gramos.

Por su parte, la harina, el arroz y el aceite vegetal han por lo menos duplicado sus precios, todo esto sin tomar en cuenta cuánto cuestan frutas y verduras que se han convertido en un verdadero lujo fuera del alcance de las clases populares y casi en el límite para las clases medias.

Así es que cuando nos dicen que la economía va bien, quizá deberían explicarnos para quién va bien, porque los ingresos no han aumentado tanto como los precios.

Por ejemplo, las remesas tan celebradas y que se cuentan en miles de millones de dólares, hoy gracias a la fortaleza del peso, sirven para adquirir menos de lo que con ellas se podía comprar antes, ya que quien recibe remesas en dólares, recibe menos pesos por cada dólar.

Pueden decirnos que este es un enfoque básico, simple, pero al final del día, lo que nos importa como personas, como padres de familia, son los satisfactores que podemos llevar a la mesa de nuestra familia, la calidad de vida que nuestros hijos pueden alcanzar y no si las variables macroeconómicas son las adecuadas.

Como bien lo dijo algunas veces el presidente López Obrador, se trata no de conocer el PIB, sino la felicidad y la buena vida de las familias. Se trata de trabajar para que los mexicanos tengamos una vida mejor.

Poradmin

Un comentario en «La economía y la canasta básica»
  1. Muy buen artículo, es muy triste el deterioro del poder adquisitivo , como bien mencionas el alto costo de la canasta básica , también podemos agregar los costos elevados de servicios básicos como la luz y el agua .
    Gracias por compartir este artículo

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