vie. Ene 16th, 2026

Juan Palacios Dávila

Epicentro Informativo / 03, mayo, 2023

Siempre que tengo oportunidad camino por las calles de Monterrey, me gusta ir reconociendo sus ruidos, sus olores y ver la arquitectura de las casas y edificios.

En los últimos meses he caminado por esas calles percatándome del aumento en el número de indigentes que puedes encontrar durmiendo a la intemperie, acaso protegidos por alguna manta y en ocasiones ni siquiera eso.

No hablo de los alrededores del Campus de la Salud de la UANL, en donde por distintas razones se puede observar siempre a personas que duermen en cerca del Hospital Universitario, tanto así que el municipio de Monterrey realizó obras para que la estancia bajo el puente en el cruce de Madero y Gonzalitos sea menos deprimente.

No, me refiero a que en todas partes es común ver a personas que no tienen dónde pasar la noche, simplemente lo hacen donde esta los alcanza.

Hay de todo, desde quienes evidentemente no están en sus cabales, hasta quienes van de paso hacia algún lugar tratando de alcanzar el sueño americano, o la versión que de él tienen en su mente.

Algunos son personas pacíficas, que a lo mucho solicitan algunos pesos para comer o para cubrir alguna necesidad, otros, afortunadamente no muchos, son violentos ya sea porque padecen de alguna enfermedad mental o simplemente porque alguna droga o el alcohol los afecta.

En los últimos días fui testigo de la agresión que sufrió un par de personas que intentaban abordar su auto, el cual se encontraba en el estacionamiento de una placita comercial, el agresor, una persona en evidente estado de ebriedad, cuyas capacidades motoras, además, se encontraban afectadas por alguna otra causa, ya que en el suelo tenía un par de muletas.

Agredió al hombre que intentaba abordar su camioneta en tanto que la mujer subió rápidamente a esta para evitar ser agredida. Al final dejó de molestar a la pareja luego de recibir algunas monedas, que era lo que quería. Son varias las ocasiones en que he podido observar la misma actitud de esta persona.

En otro evento, este reportado en redes sociales, un hombre, a todas luces perturbado, no por el alcohol o las drogas, agredió a golpes a un transeúnte, quien logró, luego de ser golpeado en el rostro, evitar los siguientes golpes dirigidos a él, solo se alejó sin más, pero el indigente continuó buscando a quién más agredir hasta que pasó una mujer quien también recibió algunos golpes.

En este segundo evento, registrado en la avenida Simón Bolívar, a la altura de la estación del Metro del mismo nombre, bien pudo suceder una desgracia, ya que la reacción inicial de los agredidos fue de retirarse del agresor, bajando a la calle, una avenida sumamente transitada, por fortuna no pasó a mayores.

Sin embargo, quizá las autoridades estatales o municipales pudieran realizar acciones tendientes a retirar de las calles a quienes padecen de sus facultades mentales, ya que no solo pueden ser un peligro para los demás, sino principalmente para ellos mismos.

Entiendo que en ocasiones no es posible mantener a las personas en contra de su voluntad en algún refugio o en alguna otra institución, sin embargo, no estaría de más que alguna de las autoridades tomara cartas en el asunto.

No vaya a suceder una desgracia y luego salgan con sus “labores de apantallaje” solo para taparle el ojo al macho.

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