Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 07, julio, 2023
En 2005, Vicente Fox, empeñado en descarrilar una posible candidatura de López Obrador, decidió impulsar el desafuero del entonces jefe de gobierno de la hoy CDMX, ello ante el desacato, real o supuesto, de una resolución judicial.
El resultado fue contrario a lo que esperaba el entonces presidente, la candidatura de AMLO se hizo inevitable y sumamente competitiva, pese a que durante la campaña todavía intervino Fox, menos de un punto porcentual en las elecciones fue la diferencia entre Felipe Calderón y el hoy presidente de la República.
El síndrome de Fox es una valiosa lección que muchos deberían o deben de aprender, entre ellos quien hoy vive en Palacio Nacional.
Parece que no ha sido así, desde hace unas semanas, el presidente López Obrador luce empecinado en hacer crecer la candidatura de la senadora Xóchitl Gálvez, primero cerrándole las puertas de la mañanera para ejercer el derecho de réplica ordenado por un juez y luego atacándola día tras día con una narrativa que incluso analistas afines a él, como Jorge Zepeda Patterson, consideran que no le dará resultados.
Solo los muy allegados al líder de la 4T siguen la línea impuesta por el presidente: atacar, atacar, desprestigiar, asociar a Xóchitl Gálvez con las élites del poder, con los conservadores, con la mafia del poder y así, sin percatarse que la están haciendo crecer y el juego sucesorio puede salirse de control.
Hasta hoy, todavía es fecha que el presidente no puede posicionarse por encima de la aspirante del Frente Amplio por México, inclusive, como nunca antes, ha estado por momentos a la defensiva, reaccionando a lo que dice y hace el Frente Opositor, y en particular, Xóchitl Gálvez, y no fijando la agenda, como lo hacía antes.
Estamos en un escenario que hasta hace poco no se preveía, no se esperaba, pero así es la vida y la política, como dice la canción de Rubén Blades y lo recuerda León Krauze (4 de julio, 2023) “La vida te da sorpresas”… y la política también.
En este escenario aún no está claro si Xóchitl va a tener los suficientes arrestos para, primero, ganar la candidatura del Frente y, segundo, tener posibilidades de ganar las elecciones presidenciales del próximo año. Pero de que por ahora es la única de todos los aspirantes, de ambos frentes, que tiene posibilidades de crecer y que está centrando la atención, lo es.
Quizá sería el momento para que AMLO recapacite, cambie la estrategia y deje de ser, como lo dijo la propia Xóchitl, el jefe de campaña de la senadora, que entendiera lo que pasó en los tiempos de Fox y cuyo beneficiario, en términos de popularidad, fue él. A menos de que esté visualizando alguna estrategia de más largo alcance que solo él y sus allegados del War Room conocen, o simplemente que se lo haya tomado como un reto personal.
Porque si Xóchitl continúa creciendo y dominando la narrativa y la dinámica, como lo ha hecho durante los últimos días, podría desplazar a los punteros del 24, que son precisamente los aspirantes de Morena. Para que la senadora no continúe concentrando toda la atención de los medios y de las redes, resultaría necesario que la dinámica de AMLO y de Morena cambie, que los aspirantes de este Frente, Morena-PT-Verde, tengan la libertad de salirse del guion, soltarles las ataduras y puedan dejar solo de repetir lo que durante años ha dicho el presidente.
Se requiere que los aspirantes morenistas muestren lo que traen, que señalen sus planes, sus acuerdos, sus diferencias, sus propuestas y la forma en que van a enfrentar los retos del país, retos que, se quiera o no, existen.
Porque en las actuales condiciones, la puntera del proceso en Morena, no tendría nada qué hacer en un enfrentamiento directo con Xóchitl, digamos que de carisma a carisma, Sheinbaum no saldría bien librada ante Gálvez.
Es necesario que Sheinbaum, Ebrard, Adán Augusto y Monreal muestren su rostro, el suyo y no, como lo han hecho hasta ahora, algunos como una mala copia, la de un líder que no se volverá a repetir, al menos no encarnado en ellos.
Si el proceso de Morena continúa por el cauce actual, en la misma ruta, lo más probable es que vayan a ser arrollados por una personalidad como la de Xóchitl Gálvez a pesar de los ataques del presidente, de sus subalternos y de sus admiradores, o quizá precisamente por ello.
Por nuestra parte, consideramos que un cambio en las reglas del juego de Morena, muy necesario dadas las nuevas condiciones, no favorecería a Claudia Sheinbaum, sino a Adán Augusto, no a Marcelo porque, como lo señala el miércoles en su editorial para El Universal, Carlos Loret de Mola, Ebrard está construyendo un discurso para la ruptura, para llevar a cabo su plan B en caso de que no sea el ganador de la coordinación en Defensa de la 4T.
En ese sentido, puede ser, como también lo señala Loret de Mola, una estrategia para negociar hacia el interior de Morena su permanencia pese a no verse favorecido en el proceso. Pero precisamente al actuar de ese modo, se cierra la puerta de ser él el plan B del presidente en caso de que Sheinbaum no levante, como se ve, y pierda su calidad de ser la favorita.
Ahí es donde la figura de Adán Augusto surge como el posible plan B del presidente, es su amigo, se conocen desde siempre, coinciden ideológicamente, Adán cumplió a cabalidad los encargos que le hizo AMLO, uso la mano izquierda cuando se necesitó, fue todo lo rudo que le dijeron que fuera y sabe hablar en el idioma de la gente de la 4T.
Consideramos que, precisamente por esas razones es que en los últimos días se ha presentado una campaña durísima en contra de el exsecretario de Gobernación, en la cual hasta de Sugar Daddy lo acusan. Es, desde nuestra perspectiva, una señal que preocupa a algunos de adentro y de afuera, su crecimiento exponencial en el proceso y que puede ser, en las circunstancias que se están presentando, la alternativa de Morena con una Sheinbaum que, de no cambiar su imagen y ser Xóchitl la candidata opositora, no tendría que nada que hacer frente a ella.
Es cierto, falta tiempo, pero no tanto como para que las cosas se resuelvan con el simple expediente de dejarlas fluir.
Xóchitl todavía puede cometer errores, como ese de agradecer a López Obrador ser su jefe de campaña, se le puede revertir, pero mientras tanto, este es el escenario que vemos, crecimiento de Gálvez y cambio de perfil en Morena, pero de que hay tiro, hay tiro.
