Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 05, mayo, 2023
Hay quienes creen que la candidatura de Morena ya está decidida, que el presidente ha dado suficientes indicios acerca de quién es su colaborador preferido, pero quizá deberíamos ir con un poco de cuidado al adelantar conclusiones.
El objetivo final del presidente AMLO es que su partido continúe gobernando, que gane la siguiente elección, como lo quisieran todos los presidentes del mundo, tener continuidad en las políticas públicas emanadas de los ideales de sus respectivos partidos. Hay alguien a quien le ha encomendado, precisamente, dar pasos en ese sentido, cerrando filas con los legisladores.
Siendo ese, como lo es, el objetivo, lo primero que debería tomarse en cuenta cuando se quiera interpretar el designio del presidente, consiste en analizar quién de los cuatro personajes mencionados puede garantizar el triunfo en las urnas, la jefa de gobierno de CDMX, el secretario de Relaciones Exteriores, el secretario de Gobernación o el líder del Senado, independientemente de sus historias comunes, lo importante es el presente y el papel que están jugando cada uno de ellos.
Por otra parte, como lo ha dejado ver López Obrador, otra de sus preocupaciones consiste en mantener la unidad al interior de Morena, ya que, quizá debido a que durante los últimos años ha intentado cohesionar a su movimiento, apostando a que los votos de sus partidarios serán suficientes para ganar, dejando fuera de su área de atención a quienes no forman parte de él, esto es la llamada polarización. Aquí también sobresale la figura del secretario de Gobernación, quien de alguna u otra forma le ha sido encomendada la gobernanza del país.
En caso de que se presentara una ruptura interna del movimiento, esto pudiera significar una derrota dolorosa, sea en la elección presidencial o en la legislativa. El presidente no puede dejar suelta una variable de esa magnitud. Tarea que le ha encomendado al secretario de Gobernación que trabaje junto a los gobernadores del país.
Aunque no en último lugar el presidente tiene que mantener el proyecto de la 4T con vida, debe pensar en ello a la hora en que termine su periodo presidencial. No es cosa de dejar inconclusos sus proyectos, le ha encargado a Adán Augusto atenderlos.
En este marco es donde se presentará la decisión acerca de quién será el sucesor de AMLO, ahí se llevará a cabo la encuesta mediante la cual se tomará la decisión, es cierto sin embargo, que López Obrador tendrá un peso específico en la toma de dicha decisión, sea que él lo haga consciente o inconscientemente.
Aclaremos este último punto. Como todos han estado desde hace tiempo tratando de leer las señales que envía AMLO, pareciera que existe un o una favorita, independientemente de que él tenga o no preferencias, la imagen puede funcionar en ese sentido generando lo que en Estados Unidos se llama “efecto del vagón de la banda” y en México simplemente se conoce como cargada.
Pero, quizá esa “lectura” que se hace no coincida con el pensamiento profundo del presidente.
Dicho lo anterior, analicemos a quienes son considerados los cuatro finalistas en esta sucesión.
Claudia Sheinbaum es, sin duda, muy cercana a los afectos de Andrés Manuel, de alguna forma la considera su hechura y ella se ha mantenido junto al presidente desde hace muchos años. Cultiva la imagen de ser, para decirlo musicalmente, “la favorita del profesor”. Deja correr las versiones de que #EsClaudia y algunos gobernadores se quieren subir a ese tren o ya lo han hecho mientras que otros se han bajado.
En el camino, ella ha jugado la carta de apoyar irrestrictamente todas y cada una de las decisiones de AMLO, quizá pensando en que cualquier cuestionamiento, como los que realizó durante la pandemia, pueden ser considerados como “titubeos en su fe”.
Ha utilizado todos los recursos que están a su alcance para promoverse, desde conciertos hasta conferencias magistrales acerca de sus éxitos en el gobierno de CDMX, pese a algunas obvias fallas como la del Metro. El grupo que la apoya es el más radical de Morena, aquél que se considera poseedor de la verdad acerca de lo que es la 4T, pero que no ha articulado un proyecto de nación.
Marcelo Ebrard había sido hasta hoy el depositario de todos los encargos extras del presidente, la frase de “no es el cargo, sino el encargo” le quedaba como anillo al dedo, un eficaz operador de las decisiones que en diferentes rubros ha tomado el presidente, compró pipas para transportar gasolina durante el periodo de crisis por la falta de ella al inicio del sexenio, consiguió las vacunas necesarias durante la pandemia, ha representado al país en cuanto foro internacional se ha requerido y así pudiéramos continuar con todos los encargos que ha cumplido.
Quizá su cercanía con los centros de poder extranjero puede jugar en su contra.
Su relación con López Obrador no es de ahora, se sumó a su causa desde que él y Manuel Camacho dejaron el partido del Centro Democrático, el cual fundaron ellos mismos, a partir de entonces ha mostrado su fidelidad, incluso en 2012, cuando se pensaba que era su oportunidad, se disciplinó a los designios de AMLO.
El punto problemático de Marcelo es que se considera como alguien que ideológicamente no es parte de los “puros”, sino que tiene algunas desviaciones, de hecho, cuando AMLO contó la anécdota de Lázaro Cárdenas y su sucesión, todos pensaron que iba dirigida a Claudia y Marcelo, este en el papel de Ávila Camacho.
Adán Augusto fue el último en sumarse a la carrera sucesoria, lo hizo a mitad del sexenio, cuando a petición del presidente dejó la gubernatura de Tabasco para incorporarse a la Secretaría de Gobernación, es también quien más rápido y de mejor manera ha subido en las preferencias, todavía tiene margen para crecer. Ha sumado a varios gobernadores a su causa, algunos que ya se habían definido por otra opción decidieron que Adán Augusto sería la carta ganadora.
Se ha convertido, y esto hay que subrayarlo, en el negociador presidencial, la frase del “cargo y el encargo” ahora es aplicable a él, a través suyo transitan las instrucciones de Andrés Manuel, lo mismo hacia los gobernadores, el partido o los legisladores, así como los acuerdos o negociaciones con empresarios, líderes de partidos de oposición e integrantes del Poder Judicial. También ha tomado el lugar del presidente en las mañaneras cada vez que ha sido necesario. Ha crecido lo suficiente como para ser considerado la opción más firme para suceder a Andrés Manuel, pasando del #EsClaudia, al #AhoraesAugusto.
Salvo los sectores más duros de Morena, que constituyen los grupos minoritarios pero con más presencia en medios y redes sociales, todos los demás miembros de Morena tienen con él algún puente, en caso dado, le sería más o menos fácil mantener unido al partido.
Ya se vio como trabajó para tender puentes con Monreal y evitar la ruptura que se veía casi como un hecho inevitable. Ha sabido mantener la gobernanza.
Por último tenemos a Ricardo Monreal, el zacatecano y líder de la bancada de Morena en el senado es un político hábil, que está jugando sus propias cartas, pero a quien difícilmente todas las corrientes de Morena verían con buenos ojos.
Es un negociador nato, pero no siempre le alcanza para integrar alianzas fiables, quizá su búsqueda sea la que desde hace tiempo se ha mencionado, suceder a Claudia, pero de que no se va, no se va, no se va, como dice el tema del Grupo Frontera.
Como se observa, difícilmente podemos pensar en que ya la decisión está tomada, las fichas apenas se están acomodando y la decisión está por ser tomada, la encuesta que podría levantarse a fines de julio o a mediados de agosto, será un indicador, después seguramente habrá negociaciones hacia el interior del partido, como debe estar acordado entre las cuatro opciones, una especie de operación cicatriz que deberá llevarse a cabo antes de iniciar la campaña, porque no están solos en la escena nacional, los de enfrente ya dijeron que sí hay tiro.
Habrá que ver quién gana la carrera por la sucesión y si alguien no se queda, como en la canción de Peso Pluma, bailando sola. Mientras tanto Adán está creciendo, al menos ese es el escenario que visualizamos, otros podrán tener otra visión. Lo importante es que, como lo señalamos en el título, hay que leer mejor al presidente.

Excelente análisis de las corcholatas del Presi,a mi en lo personal me gustaría que fuera Marcelo ,lo veo el más preparado,pero creo que la cargada va pa’ otro lado,esperemos haber como se van dando las cosas ,por lo pronto disfrutemos este largo fin de semana.
Fernández Noroña tiene al pueblo de su lado, va a dar un susto a los oficialistas! Nicola