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Raúl Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 29, junio, 2023

Como todo acto humano, el de gobernar tiene claroscuros, hay momentos luminosos y otros no tanto, también, como dice el Eclesiastés, hay “tiempo de destruir, y tiempo de edificar” pero el gobernante, en todo momento, debe buscar la gobernabilidad, sea a través de consensos o de mayorías.

Hoy el gobernador del estado, Samuel García, no tiene la mayoría necesaria en el Congreso local como para gobernar a su leal saber y entender, por lo que hasta ahora, al parecer, ha tomado la decisión de que es tiempo de destruir y que posteriormente será el tiempo de construir.

Es un camino arriesgado el que decidió tomar el gobernante, socavando las estructuras de los partidos de oposición a través de un golpe de fuerza contra quienes lo lideran.

Hemos visto ataques directos a Zeferino Salgado, Francisco Cienfuegos, familiares de algunos y algunas diputadas, pirateo de alcaldes y diputados, en fin, de todo un poco.

El caso es que, independientemente de lo que haga en estos tiempos, el tiempo de cosechar será el de la próxima elección local, ahí se verá si la estrategia dio frutos, o estos son amargos.

El gobernador seguramente va por el Congreso local y algunas de las principales alcaldías, sabe por ejemplo que no puede perder Santa Catarina, que sería una afrenta para él y para su estrategia que ahora está dando en llamar “Modelo Nuevo León”, de Monterrey no se preocupa quizá porque ahí está Luis Donaldo Colosio y por ahora su principal oponente ha decidido no ir a disputarla.

Pero el Congreso local es fundamental para su futuro político, hay que recordar que el año más difícil de cualquier gobierno es el séptimo, cuando ya no se tiene el poder, cuando se dejó el puesto y, para seguir con los ejemplos bíblicos, viene el “llorar y el crujir de dientes”.

Esta es la última oportunidad de Samuel, si vuelve a perder el Congreso, deberá ir pensando muy seriamente en una estrategia de salida que le permita sobrevivir no solo a sus últimos tres años en el encargo, sino en la política y quizá, en Nuevo León.

Quizá por eso está utilizando una estrategia muy agresiva, sabe que en el 2024 se juega a todo o nada y él lo quiere todo.

Así es que habrá que ver cómo logra o no gobernabilidad en el estado, si construye lo que hoy se denomina gobernanza o si se queda en el intento.

Seremos testigos si su tiempo será de reír o de llorar.

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