Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo /10, julio, 2023
La semana pasada analizamos lo que conocemos de los libros de texto porque los resguardan como una especie de secreto de Estado, los cuales se utilizarán a partir del próximo ciclo escolar en la educación básica del país con el modelo de la Nueva Escuela Mexicana, NEM, son libros que no solo son diferentes a los anteriores, sino que obedecen a una dinámica educativa distinta, en la cual el papel del docente, pero principalmente el de los directores, demandará un rol que no tenían necesariamente antes.
En palabras de Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la SEP, “el libro de texto es una herramienta para la interacción entre plan de estudio, estudiante, comunidad como eje articulador del proceso educativo, maestros y el aprendizaje”. De alguna forma son los detonadores de una situación de aprendizaje y, valga el juego de palabras, el texto será un pretexto para el aprendizaje comunitario.
El concepto anterior lo expresó el director de Materiales Educativos en una conferencia que posteriormente se subió a YouTube en la cual él acepta que la mayoría de los maestros no tendrá al inicio las herramientas para enfrentar esta nueva función, por lo que tendrá que irse formando o capacitando en los aspectos inherentes a ella.
No será fácil, este proceso requiere de un amplio proyecto de capacitación de largo aliento que forme a quienes trabajan actualmente en las escuelas, comenzando por los directores que deberán asumir su papel de líderes académicos de un proyecto educativo que trasciende a la escuela y se enfoca a la comunidad en que se desarrolla el proceso educativo.
Ello por una parte, pero por otra, deberá replantearse el papel y el currículo de las Instituciones Formadoras de Docentes, de lo cual hablaremos en otro texto.
En varias ocasiones hemos señalado que así como las grandes empresas tecnológicas surgidas en este siglo han ido de la mano de sus fundadores, hablamos de empresarios líderes en el mundo como Steve Jobs, Bill Gates, Elon Musk o Mark Zuckerberg, todos ellos muy diferentes en su forma de gestionar, dirigir sus empresas, las escuelas también deben tener un sello característico y responder a las necesidades de su entorno.
Para ello resulta esencial la formación de los directores en este nuevo papel, fundamental por donde se le vea, ya que de ellos puede depender, en gran medida, el éxito o fracaso de la Nueva Escuela Mexicana, NEM.
Porque, hay que decirlo, por muy avanzadas que sean las teorías en que se fundamenta la NEM, es en las comunidades educativas donde se definirá si funciona o no y ello dependerá en gran medida de los actores que se desenvuelven en esas comunidades.
El director va a ser no solo el líder de la escuela, sino de toda la comunidad que se forma para desarrollar el proceso educativo, comunidad en la cual se encuentran los líderes naturales de las comunidades, los padres de familia, los maestros, alumnos y las autoridades civiles y escolares que confluyen en la comunidad.
Como lo hemos señalado en nuestro libro “El director como líder de proyecto” (Roel Guajardo Cantú, 2021), el director debe aprender ciertas habilidades para ser capaz de coordinar los esfuerzos del colectivo escolar, tener una visión clara de los objetivos para convertirse en el líder que se espera sea en el nuevo proyecto educativo.
Para empezar, tiene que aprender a identificar aquellas situaciones comunitarias que pueden convertirse en un proyecto educativo, así como los saberes a partir de los cuales se debe construir el currículo analítico.
También debe ser capaz de convertir la situación en un proyecto que permita identificarse con él a todos los involucrados en el proceso educativo, de otra forma, no será posible transformar un grupo de personas en una comunidad educativa.
De alguna forma se trata de amalgamar un proyecto de vida en el que se entusiasme a los miembros de la comunidad educativa, un proyecto que sea significativo para los involucrados, que construyan una narrativa que los motive a dar lo mejor de sí.
Las habilidades necesarias para ser ese líder no se han desarrollado en todos los directores de escuela, entre otras razones porque no hay carrera, cursos o escuela para la formación de directores, y porque lo que se esperaba anteriormente de ellos era otra cosa, simplemente que sus alumnos, de manera individual, alcanzaran ciertos niveles académicos, definidos estos gracias a exámenes estandarizados.
Hoy se pide que el director sea un líder en todo el sentido de la palabra, social, emocional; un líder académico, administrativo, político y que gracias a ese liderazgo saque adelante a la comunidad en la que trabaja.
Como el propio Marx Arriaga lo señala en el video que anteriormente citamos y que puede verse aquí https://youtu.be/lR3d4cQ3aSE , no todos están capacitados hoy para cumplir con esta labor, pero precisamente por ello resulta urgente formar a los líderes que hoy demanda el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana y exigen los nuevos tiempos. En caso contrario, el éxito no está asegurado, no sin la participación efectiva y convencida de los maestros (as) y directores(as) que son, al final de cuentas quienes hacen posible el proceso educativo.

Es correcto ,el papel de director siempre ha sido preponderante en una institución y en esta ocasión con la MEM no es la excepción, a seguir manteniendo el liderazgo que exigen los nuevos retos, para poder ofrecer un servicio de calidad a la sociedad.