Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo
28, agosto, 2023
Uno de los aspectos menos analizados de la Nueva Escuela Mexicana, NEM, consiste en la articulación y la continuidad que tendrán aquellos alumnos que ya se encuentran en grados avanzados de la educación básica, ya que sin más, deberán cambiar en su forma de trabajar, esto es, no tendrán una continuidad metodológica, ni una articulación con respecta a los contenidos programáticos de su educación recibida.
Debemos aclarar, antes de entrar en materia, que en la Educación Media Superior, no se presentará dicha discontinuidad debido a que esta se realiza por etapas y hasta en tanto no terminen sus estudios quienes ahora ya los llevan avanzados, no habrá cambios en el semestre y la carrera, el único problema se presentará para aquellos que por alguna razón suspendan sus estudios y posteriormente intenten reanudarlos, ahí sí deberán encontrar la forma de empatar unos con otros los planes de estudio.
Pero volviendo a la educación básica, la cual incluye primaria y secundaria, tenemos que en este nivel educativo la reforma conocida como NEM entrará en vigor en todos los grados, con lo cual los alumnos de los grados segundo de primaria a tercero de secundaria, habrán de enfrentar no solo un nuevo plan de estudios, con todas sus implicaciones, sino que además deberán cambiar su forma de aprender, o al menos la forma en que habían aprendido en la escuela hasta ahora.
Los desafíos que este cambio de paradigma plantea para los alumnos no son menores, ya que pasar de una escuela en la cual los libros de texto eran centrales en la educación, tanto que en ocasiones sustituían de manera tácita a los planes de estudios, a otro en el cual los libros constituyen solo un material secundario, o al menos deberían de serlo por la autonomía pedagógica y profesional que se le confiere a los docentes en la NEM, lo cual representará para los alumnos un desequilibrio cognitivo que de alguna forma deberá ser resuelto.
No es lo mismo aprender a sumar a través de una serie de ejercicios de mecanización a hacerlo mediante la aplicación de esta operación aritmética para solucionar un problema en el aula o en la comunidad, inclusive este tipo de aprendizaje, el de los proyectos, requeriría de alguna manera la práctica y ejercitación de las operaciones que ahí se vayan realizando, ya que aunque a muchos pedagogos no les gusta recordar que el ser humano tiene una base biológica, según la cual el cerebro requiere de crear una serie de conexiones que permiten recordar tal o cual concepto, las cuales se logran con la repetición o utilización de un concepto, palabra o habilidad, hasta que se establece la conexión, tal como lo demuestran las neurociencias.
Como lo señala David Bueno i Torrens “si la educación incide en el cerebro y el cerebro es el órgano que nos permite adaptarnos al entorno y transformarlo, saber cómo se forma y cómo funciona, de qué manera aprende… cómo retiene la información que recibe y de qué manera la utiliza… nos debería ayudar a afinar aún más nuestras estrategias educativas”. (Neurociencia para educadores. 2019).
Es precisamente en este sentido en que habrá, estamos seguros, un choque entre la forma en que antes los niños y jóvenes aprendían y la forma en que deberán de hacerlo a partir de ahora, generándose una situación muy parecida, aunque en mayor escala, a la época en que se cambió de la letra Palmer a la Script, generando un problema a quienes ya escribían con la primera, sin mencionar el rezago en los aprendizajes que registran los niños, niñas y jóvenes como consecuencia de la pandemia del Covid-19 que obligó al sistema educativo a cambiar abruptamente el modelo de trabajo de presencial a distancia, sin infraestructura tecnológica y sin la capacitación para los maestros, igual o peor que abordar un nuevo paradigma educativo con la nueva escuela mexicana..
Pero más allá de esto, el propio Bueno i Torrens señala que “… tal vez lo único que hacemos a través de la educación es favorecer la adaptación de nuestros descendientes al entorno que se encontrarán, el cual incluye también muy especialmente la cultura” y aquí es donde insistiremos una vez más, en qué tipo de cultura estamos pensando que enfrentarán nuestros hoy niños y jóvenes en el futuro en el que les tocará incorporarse a la vida productiva.
¿Los estaremos preparando para la competencia que habrán de enfrentar en un mundo en el cual la tecnología es desde ya, y continuará siendo, el factor clave de la economía? Porque la tecnología de la que hablamos se genera en “El Norte” y la NEM apunta en todos los sentidos hacia “El Sur”.
Será cuestión de analizar la forma en que se ponga en práctica la NEM a partir, literalmente de hoy, “la prueba de fuego serán las aulas” como dice la Sección 9 Democrática de la CNTE. Consideramos que hay muchas cosas por analizar y mucho que repensar, porque sí, como dijo Benedetti, el sur también existe, pero es hacia el norte en que la brújula apunta y donde se genera el desarrollo.
