Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo
22, septiembre, 2023
Ahora que está de moda hablar de narrativas, conviene analizar la que se está armando alrededor de Xóchitl Gálvez, virtual candidata del Frente Amplio por México y actualmente senadora de la República.
En un primer momento Xóchitl despegó como ningún otro aspirante de oposición lo había hecho, se generó la percepción de que podría ser una candidata seria, carismática y con posibilidades de triunfo en las elecciones presidenciales de 2024, pese a que la propia senadora no aspiraba a la candidatura presidencial, sino que ella quería ser la candidata del frente a la CDMX.
Ese primer momento llenó de entusiasmo al llamado “círculo rojo”, también conocido como la “comentocracia” (Castañeda dixit), el cual entronizó a Xóchitl como la contendiente que ponía sobre la mesa la oportunidad de una contienda con posibilidades de triunfo o reñida, o por lo menos no tan cargada hacia un solo lado, el de Morena.
También en ese entonces el presidente López Obrador quiso cortar por lo sano y acabar de un plumazo con la esperanza, sin embargo la agilidad de reflejos y de respuesta de Xóchitl Gálvez en esos momento hicieron que por primera vez en mucho tiempo el presidente perdiera la iniciativa política y la figura de Xóchitl creció a tal grado que se erigió como la triunfadora en el proceso interno del FAM y es hoy la virtual candidata de oposición.
A partir de ahí, y después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF, sancionara al presidente para que dejara de atacarla por su nombre, AMLO retomó una exitosa práctica que hace años dejó de utilizar: convertir a su enemiga política en “la innombrable”, tal y como antes lo había hecho con Carlos Salinas de Gortari.
El presidente día tras día va construyendo pacientemente una narrativa en la cual la figura de Xóchitl es la poseedora de todos los malos rasgos que caracterizaban al pasado, peor aún, es una desarraigada que abjuró de sus orígenes indígenas y humildes, para tomar los usos y costumbres de la mafia del poder, aunque sea para fungir como una marioneta.
Pero las cosas no quedan ahí, como lo señala hace unos días Héctor Aguilar Camín en su columna titulada “La casa de Xóchitl”, se está comenzando a reeditar la teoría del “arroz cocido” esto es, se comienzan a filtrar encuestas, algunos comentan que cuchareadas o arregladas, en las cuales las preferencias son tan abrumadoras en favor de Claudia Sheinbaum, que se dice “este arroz ya se coció” señalando que la elección ya está ganada por Morena.
Aguilar Camín va más allá, señala algunas de las acusaciones que se han hecho en contra de la senadora Gálvez, entre ellas la que asegura que la casa en que habita Xóchitl no solo es ilegal por carecer de permisos, sino que también es fruto de la corrupción, por lo que habría que demolerla, al igual como lo están intentando con su candidatura, agrega el escritor quintanarroense.
Como parte de la narrativa se señala que si bien el nivel de conocimiento de Xóchitl ha crecido, no ha sucedido lo mismo con la intención de voto en su favor, sino que se ha estancado en el intervalo de los 15 a los 18 puntos porcentuales, en cambio los negativos han crecido, sospecha Aguilar Camín de un “cuchareo” en este rubro, que en todo caso sería natural en una elección polarizada, lo curioso o raro es que los niveles de aceptación del presidente no se traducen en niveles similares de negativos de la senadora Gálvez.
El más reciente escándalo en contra de Xóchitl Gálvez tiene que ver con el presunto plagio de su tesis, se encontraron 10 párrafos en el documento que fueron copiados de algunos otros escritos y no fueron citados adecuadamente. La propia senadora Gálvez ha dicho “la pendejié”, aceptando el hecho, el cual está siendo ya analizado por la UNAM.
Con todo esto, la narrativa que se está creando, impulsada por Morena y la estructura del Estado, no es solo la de una derrota anunciada, sino la de la inviabilidad de la candidatura de Xóchitl, una candidatura apenas hace unas semanas emergente, que llenó de esperanza a la oposición y algunos sectores de la ciudadanía y hoy se encuentra en un torbellino de percepciones encontradas, frente a la de una Claudia Sheinbaum incluyente, sobria y menos radical que el actual presidente.
El Frente Amplio por México debería, por aquello de las dudas, de plantearse la posibilidad de tener un plan B, un candidato de relevo en caso de que se llegue precisamente a lo que dice Aguilar Camín, que la candidatura sea “demolida” por Morena. El FAM tiene personajes que participaron en la elección interna, recorrieron el país, tienen experiencia, propuesta y visión como Enrique de la Madrid, Beatriz Paredes y Santiago Creel.
De otra manera quizá la victoria de Morena alcance proporciones no imaginadas por nadie.

En estis momentos
MORENA lleva delantera. Xochitl es u a candidata simpática y espontânea pero sin el perfil necesario indispensable para ser una presidenta. Gobernar un País es cosa seria. Cultura, Lenguaje, estilo, prudencia, educación, modales sobre todo capacidad politica se requiere para ese puesto. Eatriz pards reune ese perfil, primero que nadie.