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Roel Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 19, mayo, 2023

La educación es la actividad que involucra y moviliza al mayor número de personas en México y el mundo, todo el año y todo momento es propicio para hablar del tema, pero el mes de mayo es el más adecuado para reflexionar sobre el maestro y la importante función que desempeña como centro de la ecuación, fundamentalmente ahora que están por entrar en vigor los planes y programas de estudio de la Nueva Escuela Mexicana, es necesario enfatizar algo acerca de lo que ya hemos hablado en distintas ocasiones: el papel central que juegan los maestros en cualquier cambio de planes y programas, más cuando de cambiar un paradigma se trata.

Hace unos días, Eduardo Andere, director ejecutivo de la Comisión México-EU para el intercambio educativo y cultural, decía en un programa de televisión, que los maestros normalistas que hoy están egresando, vienen preparados para trabajar en el paradigma de la reforma educativa impulsada por Peña Nieto, pero que esa reforma ya no existe puesto que fue derogada y ahora se está tratando de cambiar el paradigma educativo para pasar de una formación por competencias a otra de formación integral y principalmente humanista.

Lo que Andere manifestó es que para poner en práctica una reforma de gran calado, como lo es la NEM, es necesario formar primero a los maestros que van a trabajar en ella, eso por lo que respecta a aquellos maestros que apenas van a ingresar al sistema educativo, pero también resulta imprescindible tener un programa de capacitación para aquellos maestros que ya están en servicio, que son, al final de cuentas, la mayoría.

Esta necesidad de contar con maestros capacitados se agudiza en el tipo de reforma que se intenta poner en práctica con la NEM, porque demanda de un trabajo más autónomo por parte de los maestros y, por lo tanto, de una mayor capacidad académica para alcanzar los objetivos de la NEM, mismos que, al enfatizar el trabajo didáctico a través del método de proyectos, también demandan de un mayor conocimiento de las materias como lenguaje, matemáticas, ciencias sociales y naturales, así como de su convergencia a efecto de que los proyectos puedan convertirse en una experiencia de aprendizaje adecuada.

Si los maestros no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar esta nueva responsabilidad que se les está encomendando, podemos llegar a una situación en la cual los alumnos no alcancen ni siquiera los mínimos necesarios para enfrentar las tareas indispensables que les requerirá el mundo real al que habrán de enfrentar en algún momento de sus vidas.

El método de proyectos, en el cual la convergencia de saberes es fundamental, requiere de una amplia formación académica de los maestros, por no hablar de los aspectos filosóficos, epistemológicos y pedagógicos que deberíamos dar por descontados en la formación del capital docente.

Desde finales del siglo pasado se habla mucho de la revaloración social del magisterio, pero por ahora debemos decir que esto ha sido poco más que un eslogan para quedar bien con los maestros del país, sobre todo en años político-electorales, pero que no se ha traducido en mejores condiciones laborales y salariales para ellos.

Precisamente una forma de revaloración puede ser, además de pagar los salarios adecuados, invertir en la capacitación permanente del cuerpo de profesores del sistema educativo nacional. Lo demás no puede ser considerado más que como promesas de esperanza al aire, demagogia.

Como señalábamos líneas arriba, en la medida en la cual los maestros estén preparados para enfrentar lo que de ellos demanda un cambio de paradigma como el que se está proponiendo, es en la medida en que ese nuevo paradigma tiene posibilidades de éxito, en caso de que no se atienda ese factor, que se deje a los maestros sin atención, lo más probable es que el fracaso, sea total o parcial, será el fin, sin iniciar aún, de esta Nueva Escuela Mexicana.

Lo peor es que de fracasar, el costo lo pagarán los alumnos que de ella egresen, ya que se supone que en la medida en que los alumnos sean bien preparados para enfrentar el mundo real, es en la medida en que podrán alcanzar una vida digna de ser vivida. En caso contrario, el costo social será muy alto, de ese tamaño es la importancia de la participación de los maestros en este cambio educativo.

Si bien hasta hoy la educación no ha sido lo que debería ser, un vehículo para la movilidad social, no deberíamos simplemente dejar esta situación como un hecho inamovible, educar para transformar la realidad, tiene que ver precisamente con ofrecer a los alumnos del sistema educativo una educación de calidad.

Hay estudios que muestran cómo invertir en educación es benéfico para los estudiantes, para sus familias y para el desarrollo de la nación, ya que durante su vida laboral alcanzan mejores salarios en la medida en que ascienden en el grado de estudios que terminan, eso principalmente en otros países, en México las cosas no resultan tan claras.

Bienvenido el cambio de paradigma, ojalá y se les proporcione a los maestros las herramientas que requieren para ser, como deben ser, el eje central de ese cambio.

Poradmin

Un comentario en «El papel central del maestro en la educación»
  1. Es de suma importancia abastecer de conectividad y a las instituciones educativas y ofrecerles a los maestros las herramientas para poder competir a otros niveles,mientras esto no se dé ,no habrá avances significativos.

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