Raúl Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 05, abril, 2023
Durante los últimos años hemos sido testigos de cómo el presidente Andrés Manuel López Obrador atacaba un día sí y el otro también al Instituto Nacional Electoral, con un encono que en ocasiones daba la impresión de ir más allá de lo que institucionalmente pudiera ser la diferencia de opiniones entre la presidencia y el instituto.
Comenzó con el tema de los salarios, escaló hacia supuestos fraudes electorales perpetrados por el instituto, aún y cuando durante esos mismos años las elecciones fueron ganadas consistentemente por Morena, el partido del presidente.
Lorenzo Córdova no fue parco en sus respuestas, devolvió golpe por golpe, aunque moderó su lenguaje y se mantuvo relativamente dentro de los cauces institucionales, aún cuando las agresiones se presentaron por parte de los representantes del partido del presidente en la misma mesa del INE.
Pero ya Córdova se fue, Murayama también y llegaron cuatro nuevos Consejeros, entre ellos quien sustituye desde el lunes pasado al exconsejero presidente, Guadalupe Taddei.
Por lo pronto, en su primera participación Taddei señaló que es necesario mantenerse en el cauce de las leyes existentes, aceptó que ella reducirá su salario ya que el momento actual es distinto de aquél en que se decretó la disminución de los salarios, en otras palabras, dijo que ella no tenía derechos adquiridos como en su momento sí los tenía Córdova.
Dijo que ofrecerá respeto a las instituciones, pero es el mismo respeto que espera recibir. Por lo pronto, la retórica del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, cambió, pidió no ver hacia el pasado. Al parecer el mensaje fue: el pleito no es con esta Consejera Presidenta.
La prueba de fuego para saber cómo soplará el viento dentro y fuera de este instituto, será el desempeño que tenga en las elecciones de Coahuila y Edomex. A partir de ahí podremos vislumbrar de qué lado masca la iguana.
