Juan Palacios Dávila / Epicentro Informativo
25, octubre, 2023
La segunda parte del Siglo XX fue un remanso de tranquilidad para los trabajadores asalariados, no para todos, pero sí para una parte de ellos. El establecimiento del llamado “Estado de Bienestar” les permitió obtener conquistas que van desde menores horarios de trabajo semanal, mejores salarios y, sobre todo, planes de jubilación mucho mejores a los anteriores, los cuales eran prácticamente inexistentes.
De hecho, durante la primera parte del ese siglo los hijos eran el “plan de jubilación de los padres”, sobre todo en entornos en los cuales el trabajo se realizaba en el sector primario de la economía, agricultura y ganadería, así como en el relativamente incipiente sector secundario.
Un ejemplo claro es, principalmente, el de los trabajadores del Estado en nuestro país, muchos de los cuales se jubilaron con su salario y prestaciones completas, lo cual les permitió una vida estable aún en su vejez y ya sin trabajo.
A finales de ese siglo las cosas comenzaron a cambiar se establecieron planes de jubilación individuales y en función de lo que el trabajador pueda ahorrar en su cuenta y a través de un seguro de jubilación, el cual difícilmente superará el equivalente al 30% del sueldo de los trabajadores, a menos claro, que estos aporten voluntariamente mayores recursos a su fondo de retiro.
Espera a los jóvenes de hoy un futuro más o menos borrascoso, sobre todo en un entorno en el cual cada vez más se promueve una relación compleja entre las empresas y sus trabajadores, a los cuales ya no se les considera empleados, sino “asociados” o “trabajadores libres”, con toda la equivalencia al trabajo informal que ello tiene, ya que los trabajadores carecen de las prestaciones más elementales, como servicios médicos, vacaciones y, precisamente, su fondo de retiro, su jubilación.
La mayoría de los jóvenes de hoy deberán enfrentar un futuro de este tipo, no muy halagüeño que digamos, cuando lleguen a su vejez.
Pero quizá no sea eso lo peor que deberán de enfrentar en su entorno laboral, ya que, como lo explicamos el Mtro. Roel Guajardo Cantú y quien esto escribe en el libro de 2021, “Los jóvenes y el empleo. El futuro que les espera”, uno de los mayores retos que habrán de enfrentar es el de la transformación constante de las fuentes de trabajo y con ellas, las habilidades y conocimientos necesarios para tener acceso a un puesto en el mercado laboral.
Acerca de este tema, precisamente, es que el Mtro. Roel Guajardo ofrecerá una conferencia a los alumnos del CBTI 258 “Mariano Escobedo de la Peña”, el cual con motivo del 30 aniversario de su inicio de actividades ha programado un ciclo de conferencias llamado “Sembradores de valores”.
Será el día de mañana jueves 26 de octubre que el exdirector del Sistema Conalep en Nuevo León presente a los jóvenes estudiantes de ese plantel la panorámica que se puede vislumbrar para su futuro en el mundo laboral.
La conferencia condensa precisamente lo que Roel Guajardo Cantú y Juan Palacios Dávila hemos detallado en el libro que he citado anteriormente, en el cual realizamos una revisión de lo que ya no será el mundo del trabajo y de lo que debe hacer el sistema educativo para enfrentar ese nuevo y cambiante mundo productivo.
No decimos en él lo que será el futuro, eso nadie lo sabe con certeza, pero nos atenemos a la visión de George Friedman quien en su obra “Los próximos cien años” señala que en el horizonte de los hechos pueden verse algunas líneas que nos permiten predecir lo que puede ser el futuro, sin que necesariamente podamos hacerlo al 100 por ciento.
Esperemos que los alumnos y maestros del CBTI 258 encuentren interesante la conferencia, la cual puede ser sumamente ilustrativa del futuro que les espera no en los próximos 100 años, sino en el próximo lustro.
