lun. Ene 12th, 2026

Roel Guajardo Cantú

En nuestro libro “Los jóvenes y el empleo. El futuro que les espera”, (Guajardo Cantú, Roel; Palacios Dávila, Juan. 2021) subrayamos que cuando el joven elige una carrera hace una apuesta sobre su futuro. “Predice” que esa carrera que estudiará le permitirá ingresar al mundo laboral y, supone, que lo hará de la mejor manera posible.

También señalamos que quienes diseñan el currículo de las carreras que ofrecen las diferentes instituciones educativas, “apuestan, visualizan o predicen” acerca de lo que el mercado laboral requerirá varios años adelante. Sin embargo, afirmamos en el texto, que las más de las veces las “apuestas o predicciones” no se concretan, los cambios tecnológicos que se presentan en el mundo laboral son de tal magnitud, que superan aquello que las instituciones educativas han seleccionado para enseñar a los jóvenes.

Precisamente por ello es por lo que proponemos en ese texto que se deben seguir por lo menos dos pasos al diseñar el currículo de cualquier carrera: el primero de ellos afianzar lo básico, lectura, escritura y matemáticas elementales acompañadas de las llamadas “soft skills” o “habilidades blandas” que permiten interactuar con la realidad y enfrentarse a ella en caso dado.

El segundo paso sería impulsar los conocimientos que hoy pueden ser considerados como la nueva alfabetización, que comprende el pensamiento algorítmico, base de la programación que también debe ser promovida como conocimiento básico en las escuelas, incluir la ciencia de datos y la Inteligencia Artificial, buscar el desarrollo del escepticismo inteligente, la fluidez ética y el autocontrol, así como desarrollar lo que Nassim Nicholas Taleb llama “Antifragilidad”. Eso sin hablar del manejo de idiomas como el inglés, el alemán o el chino.

A partir de estos dos primeros pasos ya se puede construir un edificio que tenga los elementos de las ciencias, licenciaturas o ingenierías que en particular se vaya a estudiar. Por supuesto que las tecnologías que se aplican en las distintas ramas del saber son fundamentales, aunque corren siempre el riesgo de verse desplazadas en corto plazo.

Es por lo anterior que nos llamó la atención que tanto el Tecnológico de Monterrey, como la Universidad Autónoma de Nuevo León, esperamos que la UNAM y el IPN estén más avanzados al respecto, piensen apenas en apoyar con capacitación a los alumnos y ajustar sus planes de estudio ante la llegada de Tesla a la entidad. Nos hubiera gustado que los jóvenes estuviesen siendo preparados desde antes para enfrentar el futuro, un futuro incierto, como el que describen Yuval Noah Harari en “21 lecciones para el siglo XXI” o Andrés Oppenheimer en “¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización”.

Preparar a nuestro jóvenes para un futuro inmediato, para una coyuntura en particular parece una forma de prepararlos para el pasado, porque las empresas como Tesla, Space X, Star Link o Neura Link, todas ellas de Elon Musk, trabajan a marchas forzadas buscando nuevas tecnologías aplicables a sus procesos productivos. Por ejemplo la última busca una interfase directa entre el cerebro humano y computadora. Además de que deberíamos entender que con la llegada de esta empresa de clase mundial, seguramente otras de la vanguardia tecnológica pondrán sus ojos en el país.

Ello sin hablar que nuestros jóvenes deberían prepararse para competir con jóvenes de todo el mundo y no solo para responder a una demanda que se presentará, si los planes de Tesla son llevados a cabo, este mismo año 2023.

Mientras preparábamos este texto, Julian Coulter, director general de Google México publicó en El Financiero lo siguiente:  

“Estamos convencidos que tratar de proyectar el futuro es tan importante como dedicarse a comprender el presente, y hoy la IA se está convirtiendo en el agregador de valor para las compañías, además de ser un propulsor de creatividad y fuente para ampliar nuestros conocimientos de forma responsable a través de la inteligencia artificial generativa. Y esto es solo el comienzo”.

Porque precisamente lo que se está presentando con la Inteligencia Artificial es una mejora en la predicción del futuro, sobre todo del futuro de los negocios, resulta triste que nuestras universidades, consideradas entre las mejores de Latino América y el mundo, estén pensando en la coyuntura y no en un horizonte de largo aliento.

“La predicción, nos dice Agrawal en el libro < Máquinas predictivas. La sencilla economía de la Inteligencia Artificial>, es el proceso de completar la información faltante. La ciencia de la predicción toma nuestra información, a menudo llamada « datos » , y la usa para generar información que no posee”.

Parece que no se está haciendo eso, lo cual, de ser así, sería una lástima porque estaríamos condenando a nuestros jóvenes a apostar por un futuro que no será.

Así es que, si de coyuntura se trata, lo cual puede ser válido, quizá deberían pensar, más que en carreras completas, buscar, como lo hemos señalado puntualmente en otros artículos, en Microcertificaciones, trayectos académicos cortos o trayectos técnicos, para, estos sí, atender la coyuntura, pero el largo aliento es otra cosa, es preparar a nuestros jóvenes para un futuro de aprendizaje continuo, para una o varias “reconversiones” en su vida laboral.

Creemos que no hay de otra, educar para el futuro.

Poradmin

Un comentario en «Educar para el futuro, no para la coyuntura»
  1. Hoy en día es muy recomendable pedirle a nuestros jóvenes que estudien primero una carrera técnica y posteriormente la Profesional,para que cuando se enfrenten al reto del trabajo laboral,lleguen lo mejor preparados .

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