Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 19, junio, 2023
El calor, más que el frío, afecta el aprendizaje según señala un reportaje de BBC News en el cual se cita a Joshua Goodman, coautor del estudio realizado conjuntamente por las universidades de Harvard, UCLA y el estado de Georgia. En este estudio se siguió el aprendizaje de millones de alumnos durante 13 años en estados con altas temperaturas.
Ahí se señala que a partir de los 21 grados centígrados ya se presenta afectación en las condiciones de aprendizaje pero se acelera al llegar a 32 y definitivamente afecta luego de los 38 grados Celcius.
Imaginemos lo que ocurre en un aula sobrecargada de alumnos, sin material de aislamiento frío-caliente no digamos ya sin aire acondicionado, sino sin abanicos, sin ventilación adecuada y lo peor, en muchos casos sin luz, sin agua o sin ninguno de los dos servicios básicos. Aunque a decir verdad, muchos no necesitamos imaginarlo porque lo hemos vivido.
Pero, vivencias y medidas coyunturales aparte, el caso es que no se ha invertido en infraestructura básica, aquella que establece las condiciones mínimas para llevar a cabo el trabajo docente de manera decente, valga el juego de palabras.
Los países con mayor índice de desarrollo y estabilidad, son aquellos que más invierten en su educación; porque como afirmara Benjamin Franklin “una inversión en conocimiento paga el mejor interés”.
Con motivo de las altas temperaturas que se registran en el país, las autoridades educativas y gobiernos locales, en la mayor parte de los estados de la República han tomado diferentes decisiones: tomar clases semipresenciales reduciendo drásticamente el horario escolar y el resto del turno que los alumnos tomen sus clases a distancia vía internet. Otra opción, que los padres de familia decidan si envían o no a los estudiantes a las escuelas, dando por concluido así el calendario escolar.
Dos medidas que, si reflexionamos con detenimiento acerca de ellas, veremos que son tomadas debido a que ha fallado la inversión en infraestructura escolar, no solo ahora, sino de tiempo atrás.
En este momento la situación se debe al fenómeno conocido como “El niño” y es pasajero, que durará unos cuantos días, difíciles sí, pero transitables, el problema es si nos estamos preparando para el cambio climático que ya se encuentra entre nosotros.
En algunos años estas temperaturas no serán transitorias, sino que constituirán la norma, en estos días hemos llegado a 42°, pero con sensaciones térmicas muy por encima de ello, ¿qué estamos haciendo como sociedad, qué está haciendo el gobierno como ente para prevenir lo que ya se ve en el horizonte?, si en decenas y decenas de escuelas no tienen el contrato de la energía eléctrica, la Secretaría de Educación no paga los recibos correspondientes de luz, o no reparan las fallas en el suministro de este servicio, así como en centenas y centenas de planteles que los gobiernos locales dejan sin agua.
Puede pensarse que las inversiones para mejorar las condiciones de trabajo de maestros y alumnos son demasiado cuantiosas como para enfrentarlas con los presupuestos que hoy existen, pero, quizá sea momento de entender que invertir en tecnología de punta, es mejor que hacerlo en otro tipo de tecnología actual.
Cada vez los paneles solares, por poner el ejemplo más visible, son más baratos, hay quienes como Chris Anderson, aseguran que los precios de este y otro tipo de tecnologías tenderán a cero y que hay que apostar por ellas, de igual forma, los aparatos de aire acondicionado son cada vez más eficientes y económicos, por lo que quizá el gobierno debería ir pensando en cómo avanzar en ese camino.
Hay costos alrededor de este tipo de tecnología, ya que si hoy se roban el cableado de una escuela, ¿qué impediría que se robaran los aparatos de aire acondicionado o los paneles solares?, pero eso debería estar dentro del presupuesto gubernamental, en el ámbito de la seguridad.
Hay que invertirle a la educación para pasar del 4.5% al 8% del PIB como lo recomiendan la UNESCO y la OCDE, las nuevas inversiones que generan empleos bien remunerados para una mejor calidad de vida de la población, exigen una adecuada infraestructura educativa que forme personas educadas, preparadas para enfrentar los retos del nearshoring y de las nuevas tecnologías; como lo señaló el defensor de los Derechos Humanos y libertades civiles Malcolm X, “la educación es nuestro pasaporte para el futuro, porque el mañana pertenece a la gente que se prepara para el hoy”.
El caso es que, si hoy no tomamos medidas de largo aliento, estaremos siempre viendo qué podemos hacer en el día a día, improvisando, para enfrentar cada eventualidad que se presente y así, francamente, no se puede avanzar, menos constituirnos en el HUB del nearshoring de alto nivel o acceder al primer mundo.
Mientras tanto, hay que cuidar a los niños, niñas y a todos de los golpes de calor.

Muy de acuerdo con el comentario,no hay voluntad de los gobiernos por incrementar el porcentaje en educación,lo ven como un gasto ,no como una inversión,tristemente.