mié. Ene 14th, 2026

Roel Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 30, junio, 2023

Desde que ganó la elección en 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dictado la agenda de lo que se discute, y el ámbito en donde esto se hace, en la vida pública del país, no ha tenido enfrente quién le dispute ese vital asunto de la vida nacional.

Eso para no hablar de que, desde el año 2000 hizo lo propio desde que fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Como se dice ahora, el presidente ganó la narrativa y estableció lo que se puede o no se puede discutir en la agenda nacional de la política mexicana, como se ha dicho muchas veces, parece que no hay oposición u otros actores que le disputen siquiera una porción de ese terreno.

Todo aquél que intentaba abordar algún tipo de agenda propia era rechazado con un simple procedimiento: señalarlo como moralmente derrotado, representante de la derecha y de las élites explotadoras.

Tan es importante imponer la agenda de largo plazo que Héctor Aguilar Camín habla ya de la teoría del “arroz cocido”, esto es, de cómo se genera impresión de que una elección ya está decidida, ya existe ganador, precisamente gracias a imponer la agenda, inclusive en momentos en los cuales ni siquiera existen candidatos y falta mucho tiempo para que se lleven a cabo las elecciones. Pero la agenda dicta que “este arroz ya se coció”.

O la forma en que en Estados Unidos, Bill Clinton impuso agenda en las elecciones contra George Bush padre, gracias a la frase de James Carville, “Es la economía, estúpido”.

Algo así estaba pasando en el panorama de las elecciones presidenciales de 2024 y para las correspondientes a la integración del Congreso federal, López Obrador hablaba en sus mañaneras y todos: medios de comunicación, actores políticos, empresarios, iglesia y partidos políticos, comentaban, discutían o analizaban lo que él decía.

Incluso con la elección del Coordinador de defensa de la 4T, que posteriormente se convertirá en el candidato de Morena, no parecía que hubiera alguien que pudiera disputar los espacios informativos, formales e informales, al presidente.

Hasta que llegó el proceso interno del Frente Amplio por México y entonces comenzó a moverse la agenda hacia otros derroteros. El registro abierto de aspirantes de partidos políticos y sociedad civil, debates, encuestas y elecciones primarias, jaló la atención y robó la agenda pública.

Aunque quizá podríamos fechar la disputa unos días antes, cuando Xóchitl Gálvez se presentó a las puertas de Palacio Nacional para intentar ejercer su derecho de réplica ante lo que ella considera imputaciones falsas por parte del presidente hacia su persona. Quizá por primera vez un político distinto al presidente ocupó los principales espacios informativos.

Desde entonces, ni siquiera el mensaje, ni tan cifrado, del presidente con la canción “no se va, no se va, no se va”, del Grupo Frontera, tuvo tanto impacto como lo que está sucediendo en la acera de enfrente.

Fue más nota que Lilly Téllez abandonara el proceso del Frente Amplio, que la disputa entre Claudia y Marcelo por los recursos gastados en el proceso interno, incluso dentro de esta disputa entre punteros, fue más nota la atención que algunos medios le están poniendo a Adán Augusto que lo que hicieron sus contrincantes que se presume lideran las encuestas para la contienda, descuidando la construcción de estructura, a la inversa de Adán Augusto, más trabajo territorial y menos actividad virtual.

Hasta los desencuentros que se están presentando entre los miembros del Frente Amplio ocupan más espacios en los medios de comunicación y en las redes sociales, que los temas que se están tratando en las mañaneras. Imponer la agenda es importante, la oposición y la sociedad civil organizada en el Frente Amplio por México, parece que encontraron el camino, no hay que perderlos de vista.

Es cierto que el presidente tiene mucho colmillo y experiencia en poner agenda. Lo ha hecho, como ya lo mencionamos líneas arriba, desde que fue jefe de gobierno de la hoy CDMX, también durante 12 largos años en que fue candidato por el PRD y posteriormente por Morena.

Sin embargo, es necesario observar que ya no está solo, que va a tener que compartir el escenario, algo a lo que no está acostumbrado, de hecho, recordemos que cuando estuvo frente a Fox cometió un error que le costó varios puntos porcentuales en las votaciones de 2006 que perdió por escasísimo margen.

Su proceso, el de Morena, ya tiene competencia, ya no va solo y habrá que ver también si sus corcholatas tienen capacidad de reacción, porque solo Adán Augusto López desde que cambió el protocolo para su registro, el rechazo del financiamiento para recorrer el país y la presentación de su informe semanal de gastos, dio muestra de que tiene iniciativa para dictar agenda, el tema es que se le permita seguir la ruta, salirse del guion. Las corcholatas de Morena no tendrán, por supuesto, la habilidad de AMLO para cambiar de tema e imponer los propios, al menos no en el mismo nivel que lo tiene el presidente, pero habremos de ver cómo se comportan y desarrollan, pero lo más importante sería flexibilizar sus ataduras, porque de que habrá tiro, habrá tiro.

Por lo demás, el presidente tiene la ventaja de su lado, cuenta con un espacio privilegiado, la presidencia de la República, desde el cual tratará de continuar imponiendo la agenda en la vida pública mexicana, sin embargo, habrá que ver lo que sucede, porque AMLO ya no está solo y no estará en la boleta para hacer una campaña en forma y como dice Carlos Loret de Mola “la alianza opositora ganó la agenda, la conversación pública se la robó a Morena y al presidente será, por lo que se ve, un duelo de narrativas” y en eso quien ha demostrado capacidad e iniciativa, ahora es Adán Augusto.

Como dice Jorge Fernández Menéndez, Adán Augusto López mete ruido a aliados y adversarios, algo estará haciendo, por eso puede ser competitivo aunque las encuestas no lo reflejen todavía así.

Sobre todo porque existe lo que Nassim Taleb llama “la regla de las minorías, conforme a la cual un pequeño porcentaje de la población puede imponer sus preferencias a la mayoría” y ahora pudiera estarse gestando precisamente un choque entre dos minorías.

Poradmin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sitio web desarrollado por Xibernetica.net