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Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo

25, agosto, 2023

En el proceso político electoral rumbo al 2024, como dijo el filósofo griego Heráclito de Éfeso, “todo fluye y nada permanece, lo único real y estable es el movimiento”.

Efectivamente, las cosas están cambiando en los procesos internos tanto de Morena como del Frente Amplio por México, en el primero, cabe la posibilidad de que los punteros pudieran llegar a anularse generando las condiciones para que Adán Augusto surja como el factor de equilibrio de fuerzas o una salida aceptable para todos, o casi todos, hacia el interior de este partido.

Por lo que respecta al FAM, ya solo quedan dos aspirantes, lo que pudiera generar una contienda polarizada entre una candidata que se presenta como ciudadana y otra que claramente es apoyada por la estructura partidista del PRI. Aquí no hay medias tintas, habrá una ganadora que tendrá que realizar una importante operación cicatriz, trabajando hacia adentro de los partidos y hacia afuera, con la sociedad civil, los diferentes actores y fuerzas políticas.

Pero vayamos a nuestro tema, el mejor escenario para Morena sería que su proceso interno concluyera sin fisuras y con el triunfo amplio de uno de los contendientes, legitimado, un triunfo de tal magnitud que no diera espacio para los reclamos que desde ya se prevén, ya sea que Claudia o Marcelo ganaran y el derrotado no tuviera otro camino que aceptar los resultados debido a su contundencia, en este caso, desde nuestra perspectiva, es más probable que se discipline Claudia a que lo haga Marcelo, por lo que el proceso podría, dependiendo de las circunstancias, no dejar contentos a todos, pero sin fractura interna.

Sin embargo, entendiendo que siempre habrá un filtro antes de que se den a conocer al público los resultados, pudiera suceder que la contienda, como lo señala Salvador García Soto, se vaya a tercios, con una sorpresa por parte de Adán Augusto López quien, según el analista, habría tenido como estrategia dejar que se confrontaran Claudia y Marcelo mientras él se dedicaba a realizar una campaña de tierra, construyendo una estructura que ya la quisieran los punteros.

En este escenario, y teniendo en consideración que el exsecretario de Gobernación no tiene roces tan fuertes con ninguno de los aspirantes, pudiera ser una solución aceptada por todos. Esa es la parte que corresponde a Morena por lo que respecta a este escenario, pero hay otra vertiente, lo que ocurra en el FAM.

Lo mejor para Morena sería que ganara Beatriz Paredes, una representante clara del priismo tradicional, muy inteligente, con buen discurso, con buenas propuestas sí, pero al final de cuentas perteneciente al antiguo PRI, lo que se prestaría perfectamente para que el discurso de que “quieren volver a los privilegios” fuera por demás creíble.

Pero también pudiera ser que ganara Xóchitl, en una contienda reñida y de tal magnitud que el PRI sintiera que puede, como MC, ir solo y tener una oportunidad, quizá no de ganar, sino de obtener más posiciones legislativas y algunas en los estados. Este escenario, se presta para el discurso de que la candidatura de Xóchitl se habría desinflado antes de empezar.

No es, ni con mucho, el escenario más probable, pero ello no quiere decir que no se pudiera presentar.

El escenario intermedio.

En la interna gana Claudia, sin embargo, lo hace con muchos raspones, tantos que el poder del presidente no es suficiente para curar las heridas, aunque hacia afuera así pareciera. Marcelo se queda en Morena, pero ni él ni el resto de los morenistas y los aliados que están en la contienda, Monreal, Velasco y Noroña,  se comprometen con la campaña de Claudia, excluyendo a Adán Augusto, ya que aunque Sheinbaum es la más disciplinada de todos ellos con respecto a AMLO, no deja de pertenecer a un grupo muy cerrado, lo que haría que el resto de los contendientes dieran por supuesto que los acuerdos a los cuales se llegue no serían respetados y sus respectivos equipos, y ellos, no tendrían cabida en el futuro del gobierno de Sheinbaum.

Es cierto que muchos de los gobernadores se han manifestado en favor de quien se considera la favorita del presidente, sin embargo, muchos de ellos saben lo mismo que los aspirantes, que el grupo de Sheinbaum no es tan inclusivo como pudiera parecer.

En este escenario, los simpatizantes del resto de los contendientes pudieran hacerle el vacío a la campaña, tal y como sucedió en 2021 en CDMX con los resultados que ya conocemos.

En este escenario, con una candidata como Xóchitl ganando holgadamente el proceso del FAM, la campaña no sería un día de campo y muy probablemente el resultado no sería el esperado, aunque la presidencial la ganaría Morena, las Cámaras se presentarían como poco favorables a este partido.

Este puede ser el más probable de los escenarios, Morena se queda con la presidencia pero pierde el legislativo.

Un escenario difícil para Morena sería que Claudia triunfara en un proceso muy cuestionado, en el cual se inconformara el resto de los aspirantes y Marcelo dijera adiós a su militancia partidista, se llevara consigo a quienes lo apoyan y tienen puestos en el legislativo, así como a los que no tendrían cabida en el gobierno de Claudia Sheinbaum, independientemente de que escuchara el canto de las sirenas de un menguado Movimiento Ciudadano que, por su parte, está dando muestras de que no las tiene todas consigo.

En este escenario, el presidente daría muestras de debilidad y de no contar con el control de que se ha ufanado desde siempre, quizá tendría que recurrir de forma más directa a los aparatos de presión, como por ejemplo la FGR, la UIF o inclusive los poderes fácticos y grupos de choque, lo que generaría una imagen internacional de intolerancia y quizá habría consecuencias de diferente tipo.

El peor escenario y complicación para Morena sería el caso de que el FAM logre concluir su proceso sin fisuras y la figura de Xóchitl se alce no solo como candidata de este, sino principalmente como candidata ciudadana y sea apoyada por sectores de MC descontentos con la forma en que está siendo manejado por Dante Delgado y grupos morenistas inconformes con los resultados de su proceso interno, incluyendo en esto o no, a Marcelo, Monreal y otros actores de alta influencia, con esto y un alta participación ciudadana, apoyada con observadores internacionales. Morena perdería la presidencia y el legislativo en este escenario.

En este caso el presidente tendría que dar un golpe de fuerza que lo equipararía a otros gobernantes latinoamericanos que han hecho de las suyas unas democracias iliberales.

Consideramos que es este el menos probable de los escenarios, sin embargo no conviene descartarlo.

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