Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 23, junio, 2023
Hay quienes creen que el proceso interno de Morena ya está decidido, que Claudia Sheinbaum será la elegida porque según su visión, es la preferida del presidente y porque conforme a esa visión, el proceso presenta características que le favorecen, tal es el caso de Leo Zuckermann por poner un ejemplo.
También hay quienes consideran que, aunque Claudia momentáneamente tiene ventajas, el proceso no está todavía resuelto, ya que podrían darse circunstancias que mostraran que puede no ser la mejor candidata para un proceso electoral que todavía no se ve cómo vaya a darse, así lo señalan Viridiana Ríos y Jorge Zepeda Patterson.
El punto que deberíamos recordar todos consiste en que la elección no será tal, sino que se tomará una decisión a través de la aplicación de una encuesta base y 4 encuestas espejo y ahí el proceso mismo toma características muy distintas al de una elección primaria.
Hay que tener claro que la encuesta es un instrumento de recopilación de información, pero la importancia de formular las preguntas adecuadas es fundamental para obtener una opinión o un resultado que vaya en un sentido u otro, por lo que su elaboración puede ser de entrada, un punto de quiebre.
Según lo señalado por las propias reglas de Morena, cada uno de los aspirantes presentó dos casas encuestadoras, del total de ellas por sorteo se elegirían las 4 que realizarán las encuestas espejo, en tanto que la central, por llamarla de algún modo, la realizará el propio partido.
Las propuestas obviamente se harán porque quienes participan y plantean una casa encuestadora es porque confían en ella y supongamos que esa no sea parte de las elegidas pues ya desde ahí habría suspicacias.
Todos sabemos que generalmente las casas encuestadoras presentan sesgos favorables a quien los contrató, no creemos que esto se deba necesariamente a una mala praxis, pero es difícil encontrar ejemplos en los cuales una casa encuestadora, digamos contratada por el PRI, PAN, PRD o MC, le presente números que muestren que van muy mal, aún en el caso de que así sea, normalmente se presentan números “menos malos”, por así decirlo.
En pocas palabras, seguramente las casas encuestadoras propuestas por cada uno de los aspirantes mostrará números positivos para ellos.
Este es un punto potencialmente conflictivo para Morena y para los propios aspirantes quienes, hay que subrayarlo, se comprometieron a aceptar los resultados de las encuestas, ya que, como bien lo señala Salvador Camarena, (El Financiero 21/06/ 2023) en una elección se puede contrastar si lo que decía la encuesta estaba cerca de la realidad del voto efectivo o no, pero en una encuesta en la que no se tiene contra qué contrastar los resultados más que con otras encuestas, las cosas no se ven tan claras.
El mismo Camarena pone como ejemplo el hecho de que en estos días, cuando apenas han iniciado las campañas, ya hay encuestas que ponen a Marcelo Ebrard por encima de Claudia, así como otras en las cuales Adán Augusto está por encima de Marcelo y creciendo continuamente, así, dependiendo de quién haya contratado la encuesta o de quién la difunda.
El caso es que será difícil que todos queden contentos con la decisión, de donde se puede derivar o un quiebre entre los aspirantes o una serie de negociaciones entre ellos para validar los resultados.
Decir hoy que Claudia ya ganó porque va adelante en las encuestas, es como cuando se dijo que Peña Nieto llevaba una ventaja de 20 puntos o más y al final no fue así, lo mismo sucedió con Delfina, que se suponía 20 puntos por encima de su oponente y al final ganó, sí, pero por mucho menos margen.
La cuestión de señalar esos ejemplos es precisamente porque ahí hay contra qué contrastar, pero en este proceso el contraste será con otras encuestas y ponderando algunas preguntas, lo cual puede no dejar satisfechos a todos.
Así sus simpatizantes pueden argumentar que si las encuestas no le dan el triunfo a Claudia ella y sus seguidores dirán que algo no estuvo bien, ya que por lo regular encabezaba la mayoría de las encuestas, lo cual no necesariamente es así, ya que ahí también depende de a cuáles se refieran y eran tiempos en los cuales ella y Ebrard, se placeaban o hacían campaña con la misma intensidad, Monreal coqueteaba con la oposición y Adán Augusto no entraba de lleno en el juego, pero en cuanto lo hizo se vieron los resultados en las propias encuestas.
Ahora, imaginemos el peor de los escenarios posibles, en el escenario de un empate técnico en las encuestas, en el caso de que los resultados finales muestren que la diferencia entre los primeros lugares quedan dentro del margen de error, es decir, solo como ejemplo, que el margen de error sea de 2% y el aspirante uno tiene 30% de respuestas favorables, el dos 29% y el tres 31%, ¿a quién se podrá nombrar ganador?
Porque no es lo mismo ganar una elección por un voto que estar un uno o dos por ciento arriba en una encuesta cuyo margen de error es precisamente de 2%, la interpretación puede ser muy diversa, pongamos por caso quienes tienen 29 y 31 por ciento en ese margen de error, las posibles combinaciones son, que ambos en realidad tengan 31, que uno tenga 27 y el otro 33, que efectivamente los resultados sean 29 y 31, pero en favor de cualquiera de ellos y eso es un verdadero galimatías, ya que todo mundo va a creer que ganó simplemente el que obtuvo el porcentaje mayor, lo cual no es necesariamente cierto. Peor se pone si el margen es mayor a un dos por ciento.
En fin, que habría que analizar si en el proceso alguno de los aspirantes insiste en utilizar las encuestas en su favor, ya que si lo hace, podemos señalar que algo no va bien, las encuestas que se utilizan como propaganda generalmente lo que intentan es generar el efecto Bandwagon, o como se dice en México, de cargada, todos con el ganador.
En este proceso no se conocen muy bien, o no se han precisado del todo las reglas, quizá como dijo el presidente, se prohíben las porras el próximo 1 de julio, también debería prohibirse la publicación de encuestas como arma política, no vaya a ser que el resultado sea precisamente lo que se desea evitar, una escisión.
En virtud de que los datos de las encuestas que se publican están variando como señala Salvador Camarena, que faltan dos meses de campaña y los acuerdos y negociaciones entre los participantes para legitimar resultados, podemos decir que la decisión está en el aire.
Ahora bien, las condiciones climáticas están haciendo que el país sufra por falta de generación de energía eléctrica, la temperatura está drásticamente subiendo, no vaya a ser que por ahí se cuele un descontento y el apagón que produzca la CFE sea entre los aspirantes.

Con respecto a las encuestas la tendencia es muy clara con Claudia,desde hace tiempo gobernadores y líderes hacen campaña a favor de ella ,pero,veremos cómo se dan las cosas ,y por otro lado, se pararon las energías limpias y hoy en día estamos pagando las consecuencias”.Dispierta ya mexicano “diría Ignacio López Tarzo.Ánimo que tengan excelente día.