mié. Ene 14th, 2026

Roel Guajardo Cantú / Epicentro Informativo

15, septiembre, 2023

Durante el actual sexenio se ha escuchado mucho el título de esta canción, una canción bravía, de amores y traiciones que luego de señalar que el amor con amor se paga, advierte que “algún día te cobraré”, hay que escucharla atentamente, ya sea en la versión de Jorge Negrete o en la de Alberto Vázquez.

El punto que deseamos resaltar al citar este verso tan mencionado en diversos escenarios políticos, es que funciona en ambos sentidos, es una avenida de doble circulación, de ida y vuelta, que tanto transita el despechado, como el amado.

Jorge Zepeda Patterson, (14/09/23 Milenio) se preguntaba en su columna ¿Y ahora que hacemos con Adán y Monreal? señalando que ambos participaron en el proceso interno y al final levantaron la mano a la triunfadora, pero que a cambio hoy esperan correspondencia, siendo este en espacios de poder que van, o pueden ir, en detrimento del poder que puede ejercer Claudia Sheinbaum. Olvidando Zepeda Patterson que hay circunstancias, hay estrategia en común y que forman parte del mismo equipo, del círculo cerrado de AMLO, que existe acuerdo de compartir el gobierno, al menos se visualizó en el caso de Adán Augusto López y que ese escenario solo se podría dar si no se cumple con los compromisos establecidos formal o tácitamente.

Es el pago de amor con amor lo que está pasando en el post proceso de elección de la coordinadora de los comités de defensa de la 4T, la virtual candidata de Morena y sus aliados en las elecciones presidenciales de 2024.

Señalaremos que esta situación no es privativa de Morena, ni mucho menos, se da en todo proceso interno en que se enfrentan diferentes actores políticos intentando alcanzar una posición, existen vencedores y vencidos, en el trayecto se presentan heridas, políticas por supuesto, que al final se buscará restañar, tan es así que desde hace muchos años en México se habla de la famosa, “Operación Cicatriz”. Esto no debería ser extraño para nadie.

Más aún, no solo se presenta en procesos internos de los partidos, sino en cualquier tipo de negociaciones políticas inter partidos, pero en esta ocasión el caso se está presentando en Morena, de ahí que sea objeto de análisis.

No debemos olvidar que también sucedió en el proceso interno del Frente Amplio por México, con los distintos participantes que fueron eliminados y que poco a poco han sido incorporados al equipo de la ganadora. Todo eso es básicamente normal.

El problema es cuando esas heridas son demasiado serias y difíciles de curar. En el proceso que señalábamos, personajes como Adán Augusto y Ricardo Monreal ya se allanaron ante la ganadora y aceptaron los cargos ofrecidos, igualmente sucedió con Gerardo Fernández Noroña y qué decir de Manuel Velasco, el caso difícil ha sido el de Marcelo Ebrard.

Si las reglas que se impusieron al principio del proceso continúan en pie, seguramente la propuesta para Marcelo será el liderazgo de la Cámara de Senadores y diferentes puestos para miembros de su equipo, sin embargo, aún no se ha podido llegar a un acuerdo, pese a los llamados de todos los participantes en el proceso, sobre todo resalta el hecho de que los grupos duros de Morena, aquellos que no sienten a Marcelo como parte del movimiento, se han encargado de golpearlo constantemente, cuando se supone que deberían por lo menos intentar que no se llegara al momento de ruptura y este golpeteo podría orillar a Ebrard a tomar medidas de alguien “arrinconado por las circunstancias” o porque conoce a fondo las fortalezas y debilidades del líder de la 4T, de Claudia y Morena, eso le da confianza para evitar que se reedite la experiencia de Camacho Solís.

Marcelo Ebrard sabe lo que señalamos líneas arriba, que lo de “amor con amor se paga” es una calle de doble sentido y que, así como ha sido tratado, excluido por AMLO en la sucesión, después de que este lo apoyó en procesos anteriores, así como desde la jefatura de la CDMX y después aún, puede tomar la decisión de quedarse en Morena y correr el riesgo de ser congelado, enviado al ostracismo político como le sucedió a Monreal por dos años, también puede trabajar para minar desde adentro el poder de Claudia Sheinbaum, o retirarse con su capital político y de diputados y senadores, incorporándose con Xóchitl Gálvez y el FAM, lo que podría ser atractivo y animar a otros como Monreal, Clara Brugada, Mario Delgado y gobernadores que no se sienten seguros de llegar Claudia a la presidencia.

Hay que recordar que esta última opción, ir con el FAM, le permitiría estar en una situación de fuerza, porque podría ser un factor disruptivo al momento de aprobar el presupuesto del próximo año, el cual, según algunos analistas, está diseñado para funcionar en favor de la candidata de Morena, además de asegurar, ahí sí, el liderazgo de los senadores y, como él lo dijo, aplicar en la práctica lo que aprendió de AMLO, quizá formar un nuevo partido a partir del FAM.

En cambio, si decidiera irse con Movimiento Ciudadano, difícilmente le alcanzaría para negociar algo, ya que, al no ganar la presidencia, su capital político solo habrá servido a Dante Delgado y no a su propio proyecto.

No  son fáciles estos procesos, las negociaciones son tensas y el cumplimiento de los acuerdos está supeditado a que AMLO y Claudia, en caso de llegar a la presidencia, quieran, o quiera, cumplir en forma con su palabra… o que Ebrard decida pagar con la misma moneda y entonces llegue el “algún día te cobraré”.

El cumplimiento de los compromisos, los acuerdos o de la palabra empeñada, es fundamental para evitar ruptura, en donde el riesgo es que pierden más los que más tienen.

En pocas palabras, los conflictos no son fáciles de solucionar e incluso se podrían complicar al entrar en juego los procesos locales en los cuales se ven involucrados algunos de los aspirantes que tienen intereses en los diferentes estados.

Uno de los casos más emblemáticos sería el de CDMX, en donde claramente Sheinbaum tiene especial interés, ya que la elección puede ser vista como un referéndum de su mandato al frente de esta entidad, de ahí que impulse a alguien de su confianza, dejando de lado a Clara Brugada, quien es también cercana suya y que de alguna u otra forma se veía ya como la candidata.

Por si fuera poco, Omar García Harfuch no es bien visto por los grupos radicales que sí apoyan a Brugada, pero no solo son ellos dos quienes aspiran a la posición considerada como la segunda más importante del país, está también Mario Delgado y otros grupos, como el de Monreal, que también podrían operar en la elección. Escenarios muy parecidos hay en otros estados de la República donde se celebraran elecciones y pueden sumarse a Marcelo o directamente a Xóchitl si son excluidos.

El caso, insistimos, es que nos guste o no a los ciudadanos, la lucha por el poder implica, siempre, alguien que gana y alguien que pierde, porque en la política partidista, la búsqueda de posiciones, principalmente electorales, es un juego de suma cero: lo que uno gana, otro lo pierde.

Que posteriormente se llegue a acuerdos y negociaciones generalmente es lo mejor para los ciudadanos… cuando las promesas y negociaciones no son serias, entonces se llega al momento de las disputas, al rompimiento y al punto de no retorno, que trae consecuencias para unos y para otros.

Es cierto, amor con amor se paga, pero también lo es, en política, que “algún día te cobraré”.

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