vie. Ene 16th, 2026

Raúl Guajardo Cantú

Epicentro Informativo / 15, mayo, 2023

El pasado fin de semana el gobernador del estado Samuel García anunció que había conseguido la promesa del presidente de invertir 3, 500 millones de pesos en la refinería de Cadereyta, con los cuales se establecería, entre otras cosas, una planta de recuperación de azufre, ello con la finalidad de aminorar las emisiones de ese subproducto de la refinación.

Ojalá y se aplique la inversión y se reduzcan las emisiones, pero si bien es una buena noticia, la otra cara de la moneda es que para que ello suceda pasarán años, quizá tantos que ni el presidente ni el gobernador vean concluida la construcción de la recuperadora en el término de sus encargos.

Resulta que estamos en el año previo a las elecciones y pueden ocurrir dos cosas: que al presidente le apure mejorar la imagen de su partido en el estado y por ello deje fluir las inversiones de este tipo o que priorice las acciones tendientes al cierre de su gestión.

En cualquier caso, la contaminación continuará y por ello el gobernador debería tomar algunas acciones inmediatas, por ejemplo negociar con el presidente, con quien parece estar en muy buenos términos, que a Nuevo León se le suministre una gasolina de mejor calidad, ya que dada la concentración de autos en el área metropolitana, quemar gasolina de segunda tiene consecuencias.

También podría llegar a acuerdos para que mientras se construye la planta, se instalen filtros de mayor calidad de los existentes, que parecen no atajar nada o muy poco.

Por otra parte, podría negociar con las empresas privadas contaminantes en el estado que reduzcan sus emisiones contaminantes so pena de sanciones, o por lo menos, cobrar impuestos compensatorios y que estos sean aplicados en el ámbito de la ecología.

Lo demás, sería utilizar una estrategia de “fuga hacia adelante”, muy utilizada por muchos gobernantes cuando no tienen una respuesta inmediata a algún problema. Esto es, manejarse en el terreno de la percepción.

Deseamos que el gobernador tenga razón, que realmente se realicen las inversiones correspondientes a esos 3, 500 millones de pesos y que ello redunde en un mejor medio ambiente. Pero consideramos que el problema actual es de tal magnitud que no podemos dejarlo para mañana.

Mientras tanto, hay que tomar las medidas que tengamos a mano para mejorar la calidad del aire que respiramos en el área metropolitana de Monterrey y lo que venga después, será bienvenido.

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