Roel Guajardo Cantú
Epicentro Informativo / 12, abril, 2023
Algunos de nuestros lectores y amigos nos pidieron que así como analizamos la situación de los jóvenes y su futuro, abordáramos el posible escenario que les espera a los adultos mayores, un grupo etario al que ya pertenecemos.
La realidad es que este grupo, el de los mayores de 60 años y que representa el 15% de la población total de México, se encuentra en una situación no tan diferente al de los jóvenes con la particularidad de que, aunque la ley mediante la cual accedemos a nuestra jubilación establece que recibiremos un salario hasta el final de nuestros días, no todos tienen acceso a él de acuerdo con el salario percibido durante la vida laboral.
Al igual que los jóvenes, muchos de quienes hoy están en edad de jubilarse, pasaron parte importante de su vida laboral ya sea en el sector informal de la economía o fueron registrados en el IMSS con un salario menor al que en realidad percibían.
Precisamente estas dos circunstancias hacen que las percepciones económicas de los adultos mayores se encuentren muy por debajo de lo que ellos suponen que deberían percibir, considerando además que con el tiempo no se incrementa igual que el de las personas económicamente activas o en servicio.
Por ello y para complementar el gasto, de los 18 millones de adultos mayores de 60 años, el 33%, 6 millones, se mantienen obligadamente como parte de la población económicamente activa.
Por otra parte, aunque en teoría ya sea el IMSS o el ISSSTE, deberían de contar con un fondo que asegure los salarios de quienes están jubilados, la realidad es que este tipo de fondos o no existen o son insuficientes.
Esta situación hace que se vaya acumulando un pasivo en el fondo de pensiones que, en algún momento, hará imposible de que las cosas continúen en la misma dirección.
Empresarios como Carlos Slim, han propuesto que se amplíe la vida laboral con la finalidad de que las personas trabajen más allá de los 30 años que deben cotizar para jubilarse, aduciendo precisamente que no existen los fondos necesarios para mantener una jubilación como actualmente se establece para este segmento poblacional.
Otra razón que también se esgrime para ampliar el periodo económicamente activo, es el aumento en la expectativas de vida que se han incrementado, durante el pasado siglo y lo que va del presente, hasta más que duplicarse.
Así, en la década de 1930 los mexicanos tenían una expectativa de vida de 34 años, en tanto que hoy, se espera que en promedio se alcancen los 75, 78 para las mujeres y 72 para los hombres.
En otras palabras, si una persona labora durante 30 años, y suponiendo que comience su vida laboral a los 18, percibiría una jubilación durante casi el mismo tiempo en que laboró.
Hay que aclarar un punto, no estamos hablando en contra de algo que consideramos un derecho universal, sino que solo estamos subrayando que ejercer ese derecho tiene un costo y ese costo alguien tiene que pagarlo y alguien lo va a pagar, nos demos cuenta de ello o no.
El actual gobierno estableció el pago de una pensión universal a partir de los 65 años, independientemente de la que se perciba como jubilación, el dinero para el pago de esta pensión, llamada no contributiva precisamente porque no se tuvo que realizar algún tipo de cotización, se establece dentro del presupuesto federal y se obtiene de los impuestos que recauda el gobierno.
Como puede observarse, el presupuesto que deberá asignarse para cumplir con lo que hoy es un mandato Constitucional, aumentará año con año, al irse integrando todos aquellos que cumplan la edad correspondiente.
Es cierto que también habrá decesos, pero comparados con el número de personas que llegarán a los 65 años durante los próximos lustros, propiciará que la presión presupuestal será muy elevada, absorbiendo un gran porcentaje del gasto público.
El resultado es una incertidumbre en el futuro que le depara a todos aquellos que, habiendo alcanzado la edad de la jubilación, esperan tener una vida más o menos similar a la que tuvieron durante su vida económicamente activa.
Es cierto, el panorama es un poco mejor que aquél que les espera a los jóvenes que se jubilarán en un futuro mediato, pero no deja de ser triste que, después de años de trabajo, no se tenga la certeza de alcanzar una vida digna.
En el colectivo de las personas adultas mayores, la mayoría jubilada, se tiene muy claro que ahora disponen del tiempo necesario que antes no tenían para emprender nuevos proyectos, retos y desafíos; iniciar nuevas actividades, aficiones y propósitos, para administrar mejor su tiempo, sentirse útiles, pero sobre todo de lo que representan para empujar hacia el lado de la fuerza política que se comprometa a garantizarles una vida digna, libre de zozobra y de nubarrones.
Lo que puede pasar ante el envejecimiento de la población y la correspondiente necesidad de fondear las pensiones, lo podemos ver en Francia, en donde la propuesta de aumentar 2 años a los que actualmente se requieren para jubilarse, ha sacado a las calles, de forma violenta, a quienes no están de acuerdo con ello.

De acuerdo con el comentario mi estimado,esperemos que con el tiempo no nos vayamos a quedar solamente con la Pension de 65 y más,saludos excelente día.